Casi recien estrenada la primavera y con la primera luna llena asomándose entre nubarrones un tanto fastidiosos llega la Semana Santa: vacaciones, buen tiempo -cuando no le da al cielo por descargar esas mas que típicas tormentas de la estación- y sobre todo, descanso. No en todos los lugares de la península se viven estos dias de ese modo. Año tras año, Cuenca se transforma para dar paso al acontecimiento pascual.La ciudad, cuyo casco antiguo fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO deja de contemplar circular los escandalosos vehiculos para dejar paso a miles de multicolores nazarenos, banceros, pasos, estandartes guiones, cirios,... y un sin fin de enseres que hacen de este bello marco el escenario ideal para la celebración medievalista de la Semana Santa. Y junto a este tenebroso espectáculo se funde con el festival…
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