Entrevistas

Ricardo Llorca: "La música contemporánea ha ido por un camino y el resto de la sociedad por otro"

Ruth Prieto
lunes, 21 de mayo de 2018
Ricardo Llorca © Rubén Vega Ricardo Llorca © Rubén Vega
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Ricardo Llorca es profesor en Juilliard donde enseña a estudiantes de todas partes del mundo, prepara el estreno de su ópera Tres Sombreros de Copa en La Zarzuela para la próxima temporada 2019 y compone sin parar. Este verano estará dando un curso de composición en Benidorm en el veterano XXX Curso Internacional de Música de Benidorm. Hemos hablado con él y esto es lo que nos ha contado.

Pregunta. El Curso Internacional de Música de Benidorm cumple su XXX edición y en esta edición que se celebrará del 2 al 6 de julio de 2018 usted se va a encargar de las clases de composición. ¿Qué nos puede comentar de esta iniciativa?

Los cursos son una iniciativa de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Benidorm, apoyados por el Instituto Valenciano de la Música y el Conservatorio Profesional de Música “José Pérez Barceló”. En esta XXX edición del Curso Internacional de Música de Benidorm contaremos con cuatro especialidades instrumentales y una no- instrumental: piano (impartido por Angel Sanzo); trompeta (impartido por Germán Asensi); saxofón (impartido por Nikita Zimin); violonchelo (impartido por Michal Dmochowski);  y yo me encargaré de los cursos de composición. Los estudiantes tendrán la oportunidad de recibir clases, a la vez que podrán asistir a los conciertos que durante toda la semana celebraremos en el salón de actos del Ayuntamiento de Benidorm. Además, como broche final, los instrumentistas podrán participar en el concurso que organiza el Ayuntamiento.

El objetivo es introducir a los alumnos en las últimas tendencias compositivas, y conseguir que conozcan la música que están escribiendo las últimas generaciones de compositores jóvenes, sobre todo en los Estados Unidos, que es el campo que conozco bien. Durante las clases teóricas se analizaran obras de compositores contemporáneos, con especial énfasis en algunos compositores norteamericanos. También estudiaremos varios aspectos orquestales sobre ejemplos de obras de Aarvo Part, John Adams, o John Corigliano.

P. ¿Se enseña bien la composición en España?, ¿se prepara bien a los compositores?

Estudié composición en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid en los años 80 y supongo que han cambiado muchísimo las cosas desde entonces. Yo me fui a los Estados Unidos en 1988 precisamente por no estar muy de acuerdo con las tendencias compositivas del momento en España ya que, con la excepción de Antón García Abril, Román Alís, y algunos compositores más, casi todos los profesores de composición en España seguían una estética musical que a mí no me interesaba. Algunos profesores de entonces te hablaban de una manera autosuficiente y excesivamente ampulosa sobre "la música verdadera" menospreciando el resto de estilos y dando por sentado que la única "música de verdad" es la que componían ellos. Lo cierto es que los profesores de composición no están en posesión de la verdad (ni entonces ni ahora) y en mi opinión tenemos la obligación de aceptar todas las tendencias porque la opción estética de cada alumno es un tema en el que nunca se debería entrar, independientemente de que el alumno quiera escribir tríadas, series dodecafónicas, música electrónica, música para cine, espectral, o lo que él haya decidido si ese es su gusto. En otras palabras, el sectarismo en la enseñanza de la composición, y el encontrarse con compositores que estaban en posesión de la verdad (desprestigiando a los que no pensábamos como ellos), era algo muy común en la España de los 80. En mis tiempos de estudiante la situación era muy sectaria, por decirlo suavemente. Yo tenía la suerte de estudiar en el Real Conservatorio durante el día pero tocaba de noche en el Rock Ola con grupos de la movida. Curiosamente, el no centrarme exclusivamente en el mundo académico de los conservatorios me dio una apertura de mente y una experiencia personal y profesional que para mí fue muy importante.

P. A veces encontramos en algunos jóvenes compositores, que más que influencia de sus profesores, son verdaderas continuaciones de ellos, ¿qué le parece esto?

Mal. Hay ciertos profesores que pretenden que sus alumnos sean una mera imitación de lo que componen ellos, pero eso no solamente ocurre en España. En los Estados Unidos, uno de mis profesores en Juilliard, que es uno de los compositores más prestigiosos del país y con mil premios en su curriculum, siempre pretendía que sus alumnos nos pasáramos el día analizando su música, cosa que me parece lógica, pero no que además escribiésemos de la misma manera que él. El resultado final era que nuestras obras eran una mala copia de la música de nuestro profesor pero, lógicamente, sin el interés del modelo original.

He sido jurado en concursos de composición aquí en España al que se habían presentado, aunque de manera anónima, algunos alumnos de varios compositores que estaban en el jurado. Solo por las obras que habían enviado y por la manera de escribir (calcada de sus profesores) podíamos saber con qué compositores habían estudiado estos chicos.

P. ¿Cómo sacar lo mejor de un alumno sin cambiar su personalidad?

Es muy difícil pero hay que intentarlo. Ese es quizás el mayor reto que tenemos los profesores de composición: conseguir que el alumno encuentre un lenguaje propio en el que se sienta a gusto y en el que se pueda expresar libremente. Además, hay que enseñar al alumno las técnicas tradicionales de composición y de orquestación, que es uno de los aspectos que a mi más me gustan de la enseñanza de la música, sin olvidarnos que también hay que enseñar a los alumnos todas las tendencias compositivas para que ellos puedan elegir la que más les convenza. 

P. Qué puede aportar un curso de 15 días a un compositor, ¿merece la pena?

Merece la pena porque, además de componer y crear nuevas obras, analizaremos la música de los compositores de mayor relieve hoy en día, y también tendremos la oportunidad de trabajar con los profesores y con los alumnos de las otras especialidades. En esta edición del Curso Internacional de Música de Benidorm contaremos con cuatro especialidades instrumentales y una no- instrumental. Los profesores instrumentistas nos darán clases sobre las técnicas contemporáneas de su especialidad y también interpretarán, al final de los cursos, las obras que escribamos durante esa semana.

P. ¿Hay que enseñar a los compositores también a gestionar, a saber moverse en un mundo de encargos y ayudas que a veces puede llegar a ser muy cruel?

Efectivamente, el mundo de la composición está cada día más difícil. Pienso que muchas veces somos los propios compositores los responsables de dicha situación ya que somos nosotros los que hemos ignorado los gustos de un público que, a fin de cuentas, es de quien dependemos si queremos volver a crear un cierto interés hacia la música de hoy, y si queremos volver a llenar las salas de conciertos, que cada vez están más vacías cuando se programan obras de compositores contemporáneos. Es triste pero es así. La música contemporánea ha ido por un camino y el resto de la sociedad por otro bien distinto y a veces me da la sensación de que, o cambiamos, o estamos condenados al olvido más absoluto en medio de la indiferencia general.

De todas formas, para sobrevivir en el mundo de la composición contemporánea y, si queremos conseguir encargos, habría que analizar la gran diferencia entre la manera de trabajar en España y en los Estados Unidos. En Europa la mayoría de los encargos se consiguen a través de contactos con instituciones públicas. Algunos teatros y orquestas están administrados por gestores que no conocen a fondo la música contemporánea y en el peor de los casos se mueven por amistades personales. Sin ánimo de caer en el tópico, tantas veces dicho, el resultado es que en Europa muchas veces se dan los encargos a compositores con mucho más talento para la manipulación política que para la música. En cuanto a los Estados Unidos, que es un país que conozco mucho mejor, yo llegué a Nueva York en 1988, en pleno auge de la “acción afirmativa” y de lo “políticamente correcto”. Este tipo de ideología ha empobrecido el nivel de calidad de la música de los Estados Unidos, ya que últimamente sólo se subvencionan óperas de compositores más por la pertenencia a un grupo minoritario que por la calidad de la obra. Además, en los Estados Unidos los políticos no se meten en temas culturales, pero las fundaciones privadas y los bancos sí que lo hacen y sólo subvencionan la música de compositores que pertenezcan a grupos minoritarios y óperas con temática que les ayude a proyectar una imagen más comprometida e igualitaria. Así que, de una manera o de otra, los compositores jóvenes, si quieren conseguir encargos, tendrán que conocer y saber cuáles son las reglas del juego y a veces en lugar de encontrar criterios artísticos y musicales lo que abunda son los contactos personales y la corrección política.

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