Siento tener que repetirme, pero esta vez por factores totalmente casuales he asistido a una tercera Elektra straussiana (obra que venero, de modo que en principio no es ningún castigo) y, salvo nuevas circunstancias que no pueda prever, supongo que será la última. Por eso empiezo repitiéndome como ya el año pasado:
“Estuve aquí mismo cuando se estrenó esta producción (como es sabido, a menos que se trate de un gran bodrio o de algo sumamente escandaloso Viena rentabiliza todo lo que puede sus espectáculos. Cuando no son logrados, como éste, pues a fastidiarse). Escribí yo entonces, y no tengo ningún motivo para cambiar de opinión, lo siguiente: “Habría que racionalizar las nuevas puestas en escena.[…]. Y menos si era esta. Que ni siquiera es mala. Es gratuita, tiene errores (no la modernización), quiere hacer mucho y logra poco (ni…
Comentarios