Discos

Sorpresa mayúscula

Raúl González Arévalo

viernes, 6 de marzo de 2020
Charles-Hubert Gervais: Hypermnestre, tragedia en música en cinco actos (1716, revisada 1717), sobre libreto de Joseph de La Font (1716) y Simon-Joseph Pellegrin (1717). Katherine Watson (Hypermnestre), Mathias Vidal (Lyncée), Thomas Dolié (Danaus), Chantal Santon-Jeffrey (egipcia, náyade, argiva, pastora, corifea), Manuel Núñez Camelino (egipcio, gran sacerdote de Isis, pastor, corifeo), Juliette Mars (Isis, marinera), Philippe-Nicolas Martin (Nilo, Arcas, Gelánor). Purcell Choir. Orfeo Orchestra. György Vasehgyi, director. Dos CD (DDD) de 146 minutos de duración. Grabado en el Béla Bartók National Concert Hall de Budapest (Hungría) del 17 al 20 de septiembre de 2018. GLOSSA GCD 924007. Distribuidor en España: Sémele.

Cuando el Centre de Musique Baroque de Versalles anunció la grabación de esta Hipermnestra más de uno arrugó la nariz. No se conocía ni la ópera ni su autor, Gervais, aunque la trama no podía ser muy diferente de la de otro título del mismo argumento: Les Danaïdes de Salieri también contaba el matrimonio de las cincuenta hijas de Danao, las Danaides, con sus cincuenta primos, y cómo la noche de bodas la primogénita, Hipermnestra, desobedecía la orden paterna de asesinar a los maridos, salvando así a Linceo. Por último, las particularidades de la ópera barroca francesa son tales que normalmente los títulos más desconocidos los han rescatados directores y conjuntos franceses (Rousset, Minkowski) o adoptados (Christie). Sin duda todos ellos son espejos en los que mirarse sobre cómo acercarse a este repertorio. Aunque Vasehgyi ha alcanzado un nivel en el que constituye una garantía por sí mismo en estas obras.

La nueva grabación de Glossa es, sencillamente, fascinante. Por múltiples motivos, el primero de ellos, la propia obra. Los pilares del siglo XVIII francés son de sobras conocidos: Lully, Rameau, Gluck y Salieri (están reciente las excelentes grabaciones de Les Horaces y Tarare con Rousset). Sin embargo, como con el barroco y el belcanto italiano, es más complicado conocer la producción de otros compositores fuera de los grandes nombres que concentran los focos. Con todo, afortunadamente se han recuperado auténticas joyas de Campra (Idomenée, Tancrède), Charpentier (Medée, Le descent d’Orphée aux Enfers), Marais (Sémélé) o Mondoville (Isbé, Titon et l’Aurore, Les fêtes de Paphos), por citar unos pocos. El nombre de Gervais se coloca ahora entre ellos por derecho propio.

La mera escucha de su música lo sitúa en un momento claro de evolución a medio camino entre Lully y Rameau, menos purista que un Campra y más abierto a las influencias italianas, como Marais. Para muestra, el tratamiento de la coloratura en algunas arias y algunos toques orquestales. Como la mayoría de las grandes tragédies lyriques de la época, cuenta con un libreto excelente, que ofrece momentos de gran sugestión dramática, tanto en la versión primigenia de 1716 como en la revisión de 1717: las críticas del estreno y las sugerencias de la Académie Royal obligaron al compositor a someter a profunda revisión su obra. Afortunadamente, Glossa ha decidido incorporar las dos versiones del acto quinto, el que más cambios sufrió, más innovador y trágico el primero, más conciso el segundo, de modo que el melómano tiene a disposición los dos para disfrutar del genio de Gervais.

La Orfeo Orchestra suena con tanta calidad como se pueda desear, al punto que no se echan de menos otros conjuntos de más renombre. El sonido pleno, delicado cuando corresponde (imposible no caer rendido ante el Pasacalles del cuarto acto) y la interpretación vibrante sale a relucir desde la obertura, con múltiples ocasiones de lucimiento en la veintena de danzas que sazonan la partitura. Un disfrute de principio a fin porque Gervais revela una capacidad inventiva y melódica, una maestría en la orquestación y un dominio de la armonía realmente sobresalientes. Igualmente abundantes son los pasajes corales, abordados brillantemente por el Purcell Choir. A juzgar por el resultado solo cabe decir que la labor del húngaro Vashegyi en la dirección es sobresaliente, por conocimiento del estilo e instinto dramático.

Los tres protagonistas están realmente bien. Esta Hipermnestra no tiene la estatura trágica de la de Salieri, sus trazos son más líricos y delicados, y encuentra en Katherine Watson el vehículo ideal por luminosidad vocal, dominio de las agilidades y expresividad. A su lado Mathias Vidal como Linceo se confirma como una excelente opción en estos papeles, con un dominio total de los resortes musicales y dramáticos necesarios para insuflarle vida, mientras que Thomas Dolié transmite adecuadamente tanto la naturaleza regia como el sufrimiento interno de Danao. Entre los secundarios Chantal Santon-Jeffrey está excelente en los múltiples papeles que asume, distinguiéndolos de manera oportuna; igualmente flexible Juliette Mars; Manuel Núñez Camelino está más limitado vocalmente, mientras que Philippe-Nicolas Martin otorga toda la solemnidad que requieren sus papeles.

Para melómanos ávidos de descubrimientos bien descubiertos. Lo dicho: una sorpresa mayúscula.

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