‘Lo que me importa es volver a ver a la dama blanca’. Esto dice el protagonista, Georges Brown, en el tercer y último acto de la obra más famosa de Boieldieu, el compositor que da nombre a la plaza en la cual se eleva hoy el maravilloso edificio de la Opéra Comique. Creo que muchos, si no todos, en un principio hemos pensado como él. Título tan ilustre: el cuarto en representaciones en la casa, tras, nada menos, que Carmen, Manon, y Mignon. Esta reposición largamente demorada era algo debido. Otra cosa es lo que uno salga pensando.
La sala estaba repleta de un público que disfrutó del espectáculo (salvo cuando al principio un grupo de trabajadores salió a protestar por los cambios en los sistemas previsionales y ahí una mitad silbó y gritó con furor y otra aplaudió con fuerza, pero poco tiempo).
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