Discos

Selecciones Electrola de Ópera (I): Rudolf Schock

Josep Mª. Rota

martes, 7 de julio de 2020
Rudolf Schock. Electrola Querschnitte. CD 1: Wolfgang Amadeus Mozart, 'Die Entführung aus dem Serail'. Erna Berger (Konstanze), Rudolf Schock (Belmonte), Lisa Otto (Blonde), Gerhard Unger (Pedrillo), Gottlob Frick (Osmin). Berliner Symphoniker, Wilhelm Schüchter. CD 2: Adolphe Adam, 'Wenn ich Konig wär’, Georg Völker (Der König von Goa), Stina-Britta Melander (Prinzessin Néméa), Thomas Stewart (Prinz Kadoor), Rudolf Schock (Zéphoris), Ursula Schirmacher (Zélide), Karl-Ernst Mercker (Piféar), Peter Roth-Ehrang (Zizel), Leopold Clam (Issalim). Chor und Orchester der Städtischen Oper Berlin, Ernst Märzendorfer. Bonus: Boieldieu, Der Kalif von Bagdad (Ouvertüre); Thomas, Mignon (Ouvertüre). Nordwestdeutsche Philharmonie, Wilhelm Schüchter. CD 3: Georges Bizet, 'Carmen', Sieglinde Wagner (Carmen), Rudolf Schock (Don José), Josef Metternich (Escamillo), Anny Schlemm (Micaëla), Lisa Otto (Frasquita), Rosi Schaffrian (Mercédes). Berliner Symphoniker, Wilhelm Schüchter. CD 4: Jacques Offenbach, 'Hoffmans Erzählungen', Rudolf Schock (Hoffmann), Ruth-Margaret Pütz (Olympia), Hildegard Hillebrecht (Giulietta), Pilar Lorengar (Antonia), Marcel Cordes, (Dapertutto/Coppelius/Mirakel), Karl-Ernst Mercker (Nathanael/Cochenille/Pitichinaccio), Sieglinde Wagner (Niklaus), Betty Allen (Stimme der Mutter), Georg Wieter (Crespel – Crespel), Leopold Clam (Spalanzani/Schlemihl). Berliner Symphoniker, Berislav Klobučar. CD 5: Bedřich Smetana, 'Die verkaufte Braut', Erna Berger (Marie), Rudolf Schock (Hans), Christa Ludwig (Kathinka), Gottlob Frick (Kezal), Theodor Schlott (Micha), Marga Höffgen (Agnes), Hanns-Heinz Nissen (Kruschina). Nordwestdeutsche Philharmonie, Wilhelm Schuchter. Bonus: Smetana, Die verkaufte Braut: Endlich allein! Dvořák, Rusalka: Lied an den Mond. Elisabeth Lindermeier, Berliner Philharmoniker, Rudolf Kempe. CD 6: Giacomo Puccini, 'Tosca', Lisa della Casa (Floria Tosca), Rudolf Schock (Mario Cavaradossi), Josef Metternich (Baron Scarpia), Wilhelm Streinz (Der Mesner), Erich Zimmermann (Spoletta), Josef Völk (Sciarrone), Hanns Pick (Ein Schliesser). Berliner Symphoniker, Berislav Klobučar. CD 7: Giacomo Puccini, 'Madame Butterfly', Erna Berger (Cio-Cio San), Rudolf Schock (Linkerton), Dietrich Fischer-Dieskau (Sharpless), Erich Zimmermann (Goro), Sieglinde Wagner (Suzuki). Berliner Symphoniker, Wilhelm Schüchter. Bonus: Giordano, Andrea Chenier: Als Feind des Vaterlandes; Leoncavallo, Der Bajazzo: Schaut her, ich bin’s. Marcel Cordes, Berliner Symphoniker, Wilhelm Schüchter. CD 8: Giacomo Puccini, 'La Bohème', Rudolf Schock (Rudolf), Dietrich Fischer-Dieskau (Marcel), Hermann Prey (Schaunard), Gottlob Frick (Collin), Erna Berger (Mimi), Erika Köth (Musette), Walther Hauck (Alcindor). Berliner Symphoniker, Wilhelm Schüchter. CD 9: Pietro Mascagni, 'Cavalleria rusticana', Leonie Rysanek (Santuzza), Rudolf Schock (Turiddu), Johanna Blatter (Lucia), Josef Metternich (Alfio), Lieselotte Losch (Lola). Chor und Orchester der Städtischen Oper Berlin, Wilhelm Schüchter. Ruggero Leoncavallo, 'Der Bajazzo', Josef Traxel (Canio), Anneliese Rothenberger (Nedda), Josef Metternich (Tonio), Hermann Prey (Silvio). Berliner Symphoniker, Wilhelm Schüchter. CD 10: Richard Strauss, 'Ariadne auf Naxos', Lisa della Casa (Ariadne), Rudolf Schock (Bacchus), Lisa Otto (Najade), Nada Puttar (Dryade), Leonore Kirschstein (Echo). Berliner Philharmoniker, Alberto Erede. Bonus Richard Strauss, Der Rosenkavalier: Da lieg’ ich! Baron Ochs - Ludwig Weber, Annina - Dagmar Hermann. Wiener Philharmoniker, Otto Ackermann. Una colección de 10 discos compactos grabados entre 1952-1961, remasterizados en 2013. EMI Classics / Warner Classics 5099992831

Hace poco tuve ocasión de comentar la magnífica edición Deutsche Grammophon Oper auf Deutsch de selecciones de ópera alemana, italiana, francesa y rusa cantada en alemán. Allí reflexionaba sobre la rentabilidad del producto discográfico de los Grosse Querschnitte o Höhepunkte in deutscher Sprache, selecciones de ópera, cantadas en alemán, que ocupaban las dos caras de un LP. Era un producto que se vendía muy bien, pensado básicamente para el mercado alemán. Remito a él al amable lector para más información. 

Como ya apuntaba entonces, la germana Electrola también explotó este mercado de pingües beneficios. De hecho, mucho antes y en mayor cantidad que su rival del sello amarillo. Y no solo óperas, también operetas, como la caja en cinco discos Immer nur lächeln dedicada a Franz Léhar, que también tuve ocasión de comentar recientemente. Están o han estado disponibles diversas cajas EMI/Warner, de siete a diez discos cada una de ellas, con selecciones de óperas cantadas todas en alemán. La que aquí se comenta en primer lugar es la edición de diez discos dedicada a Rudolf Schock. 

Rudolf Schock fue un personaje enormemente popular en Alemania. De 1947 a 1961 realizó numerosas grabaciones para Electrola, que se vendieron a miles. Pero Rudolf Schock no fue solo un personaje popular en los escenarios operísticos o en los tocadiscos particulares, también lo fue en la gran y la pequeña pantalla. En 1953 se estrenó en el cine Du bist die Welt für mich, la película en que Rudolf Schock interpretaba el papel del tenor Richard Tauber  y que lo catapultó a la fama. Vinieron luego Der fröhliche Wanderer (1955), Die Stimme der Sehnsucht (1956), Schön ist die Welt (1957) y Das Dreimäderlhaus (1958). En los años sesenta fue un habitual de la incipiente televisión, presente en diversos programas de entretenimiento y llegando incluso a ganar algunos premios televisivos. Era apuesto, de bella figura y mirada penetrante a la vez que dulce. Tanto en escena como en la pantalla daba una imagen muy resultona*

Su voz era segura en el agudo, cálida en el centro y con acentos baritonales en el grave; un ejemplo acabado de jugendlicher Heldentenor. De timbre inconfundible, Rudolf Schock supo utilizar su flexible y brillante voz con un canto matizado y viril. Su vasto repertorio abarcaba del Schlager y el Volkslied a Wagner, pasando por la opereta y todo el repertorio francés e italiano.

Recuerde el amable lector que Rudolf Schock dejó para la historia, entre muchos otros, cuatro registros punteros en la historia de la discografía operística: Lohengrin (Schüchter, 1953), Ariadne auf Naxos (Karajan, 1954), Die Meistersinger von Nürnberg (Kempe, 1956), y Der Freischütz (Keilberth, 1958). Cuatro joyas de Electrola, entonces y ahora. 

Los registros que aquí se ofrecen van desde 1952 (Carmen) a 1961 (Hoffmans Erzählungen)*. El director de más de la mitad de ellos es Wilhelm Schüchter*; al frente de los Berliner Symphoniker y la Nordwestdeutsche Philharmonie, lleva la batuta en Die Entführung aus dem Serail, Carmen, Die verkaufte Braut, Cavalleria rusticana/Der Bajazzo, Madame Butterfly y La bohème. Le acompañan Berislav Klobučar y los Berliner Symphoniker (Hoffmans Erzählungen y Tosca), Ernst Märzendorfer y la Orchester der Städtischen Oper Berlin (Wenn ich König wär’) y Alberto Erede y los Berliner Philharmoniker (Ariadne auf Naxos). 

Su partenaire en la mitad de los registros es la veterana soprano Erna Berger (Konstanze, Cio-Cio-San, Mimi, Marie); junto a ella, Lisa della Casa (Tosca, Ariadne), Sieglinde Wagner (Carmen, Suzuki, Niklaus) y Lisa Otto (Frasquita, Blonde, Najade). En la clave de fa, Josef Metternich (Escamillo, Alfio, Tonio, Scarpia), Dietrich Fischer-Dieskau (Sharpless, Marcel), Hermann Prey (Schaunard, Silvio) y Gottlob Frick (Osmin, Collin, Kezal). En pequeños papeles se puede disfrutar de la presencia de eminentes y veteranos cantantes, como la mezzo dramática Johanna Blatter (Lucia), el Spieltenor Erich Zimmermann (Goro, Spoletta), el Charakterbariton Hanns-Heinz Nissen (Kruschina) y el bajo profundo Wilhelm Strienz (Sacristán), populares todos ellos en Alemania, de Berlín a Bayreuth, ya en los años treinta y cuarenta. 

Y la cosa no podía empezar mejor que con Die Entführung aus dem Serail, servida por un reparto de lujo. Excelente la pareja protagonista Schock-Berger y excelente también la pareja secundaria Unger-Otto, otro clásico. El Osmin de Frick, de antonomasia. Los poco más de cincuenta minutos dejan fuera mucha música, como el aria de Konstanze Martern aller Arten

Quien solo conozca Adolphe Adam* por Giselle se va a llevar una agradable sorpresa con Als ich König wär’ (Si j’étais roi). Que la cosa será buena se percibe a los pocos compases de la brillante obertura. Schock está exquisito en las líricas romanzas de Zéphoris. A su lado, la sueca Stina-Britta Melander supera con nota las difíciles coloraturas de la princesa Néméa. La pareja cómica Piféar-Zélide está magníficamente encarnada en las voces de Karl-Ernst Mercker y Ursula Schirrmacher. Finalmente, dos lujos en la cuerda grave: Thomas Stewart como príncipe Kadoor y Peter Roth-Ehrang como Zizel. Se completa el disco con las oberturas de El califa de Bagdad de Boieldieu, y Mignon de Thomas, interpretadas por la Nordwestdeutsche Philharmonie bajo la batuta de Wilhelm Schüchter. 

La joven Sieglinde Wagner (31 años) debutó en la Städtische Oper, luego Deutsche Oper Berlín, en  1952. En diciembre de ese mismo año cantaría Carmen sobre el escenario berlinés, al que se mantuvo fiel hasta 1987*. Su presencia escénica como cigarrera sevillana era imponente. Muy bien las secundarias Anny Schlemm y Lisa Otto y fenomenales Rudolf Schock y Josef Metternich como Don Jose y Escamillo*. Esta Carmen está cosida con retales de 1952, 1954, 1956 y 1958, algunos de ellos dirigidos por Artur Rother. Les aseguro que no se nota. El oyente mediterráneo seguramente echará en falta una Carmen más sensual que esta, en la que la cuestión idiomática se hace más evidente. 

Son de sobras conocidos los problemas de edición de Les contes d’Hoffmann; tampoco abundan los registros fonográficos de referencia. Esta versión germana de Hoffmans Erzählungen cuenta con un excelente reparto: tres damas para los amores, Ruth-Margaret Pütz (Olympia), Hildegard Hillebrecht (Giulietta), Pilar Lorengar (Antonia), y un barítono Marcel Cordes*, para los tres villanos: Coppelius, Dapertutto y Mirakel. Nunca sabremos si Offenbach hubiese preferido cerrar la obra con el acto de Venecia; aquí se sitúa en el acto tercero la trágica suerte de Antonia. Marcel Cordes, después de haberse lucido en su Leuchte, heller Spiegel, mir (Scintille diamant) se une a una Pilar Lorengar en pleno éxtasis canoro, transida por la voz materna, aquí cantada por la afroamericana Betty Allen, para el alucinante terceto, que es la culminación dramática de esta selección. 

¡Qué pena que la selección de Die verkaufte Braut se quede en solo cuarenta minutos!  Estupendos Schock y Berger en las escenas amorosas y genial Frick como casamentero. Entre los secundarios, nada menos que Christa Ludwig en Kathinka (Ludmila) y Marga Höffgen en Agnes (Háta). El disco se completa con Elisabeth Lindermeier interpretando sendas arias de Marie y Rusalka, con Rudolf Kempe y los Berliner Philharmoniker*

El Puccini de Schock es elegante, por encima de cualquier otra consideración. Canta las partes de Rudolf y Linkerton (sic) con una cálida voz juvenil, lírica y amorosa; en su conmovedor Cavaradossi saca a relucir su carácter spinto, sin perder nunca la elegancia del canto. Berger es una deliciosa Mimi y Butterfly, inocente y soñadora. Lisa della Casa canta una Tosca de voz argentina, con un legato impecable, al lado del cruel y lascivo Scarpia de Josef Metternich. Claro, el registro de La bohème no puede competir con el estéreo Decca de Karajan, Pavarotti y Freni de 1972. Este de Schüchter, Schock, Berger y Erika Köth (Musette sensacional) de 1954 es un magnífico ejemplo de cómo se cantaba Puccini al mejor nivel en la Alemania de los cincuenta. Ítem más: en las voces graves, principales y secundarias, Dietrich Fischer-Dieskau (Marcel), Hermann Prey (Schaunard) y Gottlob Frick (Collin); un reparto más bien de Meistesinger o Palestrina. Completando el disco dedicado a Madame (sic) Butterfly, Marcel Cordes se marca un magistral Ein Feind des Vaterlandes (Nemico della patria, Gérard, Andrea Chénier) y un Schaut her, ich bin’s (Si può?, Tonio, I pagliacci) emocionante en la expresión y brillante en los agudos. 

Como no podía ser de otra forma, comparten disco las selecciones de Cavalleria rusticana y Der Bajazzo.  En el papel de Turiddu, Schock saca a relucir todo su brillo squillante, tanto en la Siciliana como en su “adiós a la madre”. A su lado, una juvenil Leonie Rysanek se luce en la difícil parte Zwischenfach de Santuzza. La única ópera no protagonizada por Rudolf Schock es Der Bajazzo (Pagliacci). Interpreta la parte de Canio el injustamente poco valorado Josef Traxel*. Sus Jetz spielen? (Recitar) y Nein, bin Bajazzo nicht bloss (No, pagliaccio non son) no resisten, ciertamente, la comparación con los grandes divos; aun así, merecen ser escuchados. Lo mejor de la selección, el dúo Nedda-Silvio, a cargo de Anneliese Rothenberger y Hermann Prey y el Prólogo de Josef Meternich, cuya línea de canto es impecable, rotundos agudos incluidos. 

Si la cosa empezaba bien con el disco de Die Entführung aus dem Serail, no podría cerrarse mejor que con el disco dedicado a Ariadne auf Naxos. La selección omite por completo el Prólogo; así, no hay Komponist, pero tampoco Zerbinetta, ni commedia dell’arte. El registro se queda en poco más de tres cuartos de hora. ¡Pero qué tres cuartos de hora! Lisa della Casa está espléndida en un papel que dominaba. En Es gibt ein Reich, sobrecoge cuando pasa del grave Totenreich… al agudo Hermes heissen sie ihn.  Mantiene con delicadeza el Ich grüße dich, du Bote aller Boten! para pasar luego otra vez del piano en gib es kein Hinüber al agudo wie wunderbar verwandelst du de manera maravillosa. No le va a la zaga Rudolf Schock: brillante en la invocación a Circe, idiomático en el diálogo equívoco entre la pareja, aterciopelado en la media voz cuando relata el funesto destino de su madre Sémele; seguro en las exigentes frases finales: Die Glieder reg' ich in göttlicher Lust!zieh' ich zur tiefsten Lust um dich und mich! y eh' denn du stürbest aus meinem Arm. El disco se completa con la escena final del acto primero de Der Rosenkavalier Da lieg’ich! a cargo del vienés Ludwig Weber y los Wiener Philharmoniker dirigidos por Otto Ackermann. Una gozada. ¡Menudo Ochs! 

La presentación es sencilla pero bonita. Igual que Deutsche Grammophon en su colección Oper  auf Deutsch, EMI/Warner ha tenido el acierto de reproducir las portadas originales para cada una de las carpetas de los discos, con su característica franja superior verde. Como vengo repitiendo, para el potencial comprador actual, está claro que una carpeta con la portada original añade un valor superior al producto en comparación con el mismo registro en una portada genérica o en el sobre blanco con la solapa engomada. El remasterizado digital permite una escucha agradable de esta música, excelentemente grabada en las condiciones técnicas de los años cincuenta. Para conocer el arte de Rudolf Schock, para entender cómo era la industria fonográfica en la Alemania del Wirtschaftswunder y para disfrutar de la música excelentemente servida. ¡Y a precio de risa! Irresistible. 

Notas

1. A pesar de que su prometedora carrera artística se vio truncada por la guerra, en la que tuvo que servir como soldado, y que en la posguerra trabajó como agricultor para poder subsistir, la suerte quiso que el productor Walter Legge lo descubriera en la Ópera de Hannover y lo fichara para sus proyectos discográficos. En 1967 ganó el Silberne Bildschirm y en 1970, el Goldene Bildschirm, premios que otorgaba la revista TV Hören und Sehen por votación popular. En 1968 ya había ganado el Goldene Schallplatte mit Brillanten y en 1979 ganaría otro Goldene Schallplatte.

2. En 1962, Rudolf Schock dejó Electrola y fichó por Eurodisc, la etiqueta de música clásica del sello también germano Ariola.

3. Después de diversos puestos en provincias, Wilhelm Schüchter se afincó en Hamburgo, al frente de la Sinfonieorchester von Radio Hamburg (luego NDR Sinfonieorchester). Pasó unos años de director de la NHK de Japón, para terminar de titular de la Philharmonisches Orchester der Stadt Dortmund (hoy, los Dortmunder Philharmoniker) hasta que lo sorprendió la muerte a la edad de 62 años. Además de selecciones de ópera y opereta, para Electrola grabó un pionero Lohengrin, de bella factura, con el mismo Rudolf Schock, al que acompañan Gottlob Frick, Maud Cunitz, Josef Metternich y Margarethe Klose. Para la NWDR grabó, entre otras, Das Rheingold, Der fliegende Holländer, Don Carlos o Boris Godunov. “Willi” Schüchter fue Korrepetitor de Herbert von Karajan en Bayreuth; a ambos les unía una sincera amistad desde los tiempos de Aquisgrán.

4. Además de 'Giselle', Adolphe Adam compuso otros 13 ballets, como 'Le corsaire', y más de 40 óperas, de las que solo se recuerdan 'Le postillon de Lonjumeau' y 'La poupée de Nuremberg'.

5. Sieglinde Wagner fue una habitual de Electrola en papeles secundarios: Suzuki (Madame Butterfly), Niklaus (Hoffmanns Erzählungen), Annina (Der Rosenkavalier), Giovanna, Maddalena (Rigoletto). Sus papeles principales fueron Azuzena (Der Troubadour), Amneris (Aida) y esta Carmen. En Bayreuth cantó casi ininterrumpidamente desde 1962 a 1973 papeles secundarios: Hija del Rin, Valquiria, Muchacha Flor, Escudero. Llegó a ser Mary en el Festival de 1971.

6. Además de los papeles que encarna aquí (Escamillo, Scarpia, Alfio, Tonio), Josef Metternich grabó para Electrola prácticamente todos los barítonos de Verdi: Rigoletto, Graf von Luna, Georg Germont, Amonasro. Sus discos de recitales de ópera se vendían tan bien como los de Rudolf Schock, con quien compartía álbum a menudo. Además de en los mejores teatros de Alemania, como Berlín o Múnich, cantó en Londres, Milán o Nueva York. Allí fue el primer barítono alemán en debutar con una ópera italiana, La forza del destino, por expreso deseo de Rudolf Bing. Recomiendo la audición del álbum de tres discos Josef Metternich, rare and unreleased recordings (Gebhardt); además de escucharle en arias de Meyerbeer a Korngold, pasando por Verdi y Wagner, se le puede oír en una entrevista jugosísima en su lúcida senectud.

7. Cinco años más joven que Josef Metternich, Marcel Cordes, seudónimo de Kurt Schumacher, compartió con él el cetro de barítono alemán en el repertorio italiano. Para Electrola  grabó mucha ópera italiana, en recitales y selecciones, como por ejemplo Don Pasquale, Der Bajazzo,  Rigoletto o Ein Maskenball; también eslava, como Die verkaufte Braut y Eugen Onegin, sin olvidar la alemana, desde Zar und Zimmermann a Die Kluge, pasando por Der Zigeunerbaron. Favorito del público en el tocadiscos y en la radio, cantó en los principales teatros del mundo: Múnich, Berlín, Stuttgart, Zúrich, Viena, Nueva York. En Bayreuth fue Donner y Gunther de 1962 a 1964.

8. Antes de estrenarse en checo con el nombre de Prodaná nevěsta, la obra se estrenó en alemán con el título de 'Die verkaufte Braut'. Así se cantó y grabó durante decenios en el mundo germano. Los mejores registros completos en alemán disponibles son los de Hans Lenzer (Documents) y Rudolf Kempe (EMI); en este último repite Gottlob Frick, uno de los puntales de Electrola, como Kezal.

9. Josef Traxel cantó en Bayreuth de 1954 a 1958 papeles secundarios (Froh, Walther von der Vogelweide, etc.). Su mayor logro fue Walther von Stolzing en los Festivales de 1957 y 1958. Luego no volvió a cantar más en la “colina verde”. Curiosamente, fue Rudolf Schock quien le sustituyó como protagonista de Meistersinger en el Festival de 1959. A pesar de tener una voz eminentemente lírica, su agudo, fácil y natural, le permitió cantar desde oratorio hasta Oberon, Siegmund y Apollo (Daphne).

Comentarios

Para escribir un comentario debes identificarte o registrarte.