Discos

La España soñada por Offenbach

Raúl González Arévalo
viernes, 14 de agosto de 2020
Jacques Offenbach: Maître Péronilla, ópera bufa en tres actos (1878). Véronique Gens (Léona), Antoinette Dennefeld (Frimouskino), Chantal Santon-Jeffery (Alvarès), Anaïs Constans (Manöela), Diana Axentii (Paquita/Marieta/Rosita), Éric Huchet (Maître Péronilla), Tassis Christoyannis (Ripardos), François Piolino (Don Guardona), Patrick Kabongo (Vélasquez mayor), Loïc Félix (Vélasquez menor), Yoann Dubruque (le marquis Don Henrique), Matthieu Lécroart (Don Fabrice/primer juez), Raphaël Brémard (notario/Pédrillo), Jérôme Boutillier (corregidor/Brid’Oison/Juanito), Philippe-Nicolas Martin (Félipe/Antonio, segundo juez), Antoine Philippot (mayordomo/ujier/ayuda de cámara). Chœur de Radio France. Orchestre National de France. Markus Poschner, director. Libro-disco con dos CD (DDD) de 100 minutos de duración. Grabado el 31 de mayo y 1 de junio de 2019 en el Théâtre des Champs-Elysées de París (Francia). BRU ZANE BZ1039, colección ópera francesa, vol. 23. Distribuidor en España: Sémele Producciones Musicales.
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La celebración del bicentenario de Offenbach en el Palazzetto Bru Zane se ha saldado con dos grabaciones integrales cuyo planteamiento no podía ser más diferente. Sin olvidar el irresistible recital de Jodie Devos que también han patrocinado (Offenbach Colorature), en otoño llegó la última grabación de una opereta ampliamente conocida y grabada en sus dos versiones, La Périchole. Aunque la versión idealizada de Marc Minkowski era discutible desde el punto de vista musicológico, respecto a la interpretación musical el resultado final era magnífico. Ambientada en el Perú colonial, era una de sus obras “españolas”. Aunque sin duda, para española, esta Maître Péronilla, que tiene lugar en Madrid.

Naturalmente, se trata de un españolismo que tira mucho de la imaginación, del tópico y de lo que en París se despachaba por “typical Spanish”. La larga ristra de personajes incluye nombres patrios en versión afrancesada (Alvarès, Vélasquez, Manöela, Paquita, Marieta, Rosita, Pédrillo, Félipe, Antonio) junto a otros indescifrables por nuestros lares (Léona, Frimouskino, Don Ripardos, Don Guardona) y un portugués que se coló (Don Henrique). Realmente, nada que importe a la audiencia, pasada ni actual. A falta de torero, tenemos una obra tan ‘española’ como la Carmen de Bizet. Para quien quiera profundizar, el artículo de Jean-Claude Yon sobre “Offenbach y España” es muy esclarecedor, como el resto de textos –marca de la casa– sobre si se trata de una ópera bufa (como se define) o cómica (como apunta su estructura), y la recepción tras el estreno, tras una concisa pero muy acertada introducción del director de la fundación, Alexandre Dratwicki.

El libreto, singularmente de mano del propio Offenbach, presenta una trama en la que Manuela, hija del mejor chocolatero de Madrid, el maestro Peronilla, rechaza casarse con el viejo y feo (¡con 38 años!) don Guardona, un matrimonio concertado por su tía, la amargada solterona Leona. Sus amigos Frimouskino y Ripardos le ayudarán para que termine desposada con su amor, Álvarez, todo ello adornado con la maestría musical habitual y números tan originales y sugerentes como los “couplets du chocolat”, diversas romanzas (“ballade de la belle espagnole”) y una inesperada “malaguenia”, todo aderezado con toques de color a base de castañuelas y algún grito de “¡Caramba!”.

Como en tantas otras ocasiones con Offenbach, la obra es fundamentalmente una composición coral (¡nada menos que veinticinco personajes!), en la que los protagonismos individuales se diluyen en un ritmo frenético y un desarrollo veloz, favorecido sin duda por la brevedad de los números musicales y de los diálogos, grabados íntegros, lo que realza la teatralidad de la composición. Sorprende la abundancia de papeles principales en travesti (Alvarès y Frimouskino), lo que aumenta la concentración de voces femeninas, todas estupendas en su cometido. El reparto, francés o francófono, está perfecto en estilo y adecuación, lo que es fundamental para poner en valor y poder apreciar este repertorio. Véronique Gens tiene un plus de teatralidad con su Léona y la balada de la bella española, Antoinette Dennefeld (Frimouskino) aprovecha todas sus romanzas para lucimiento personal, Chantal Santon-Jeffrey (Alvarès) luce su dominio de la coloratura y el registro agudo con la malagueña y Anaïs Constans está encantadora como Manöela. Entre los hombres, igualmente acertados, destacan el Péronilla de Éric Huchet, que centra el espíritu de la obra al principio con sus cuplés del chocolate, y Tassos Christoyannis (sargento Ripardos) confiere toda la autoridad que requiere la canción militar.

La Orquesta Nacional de Francia a las órdenes de Markus Poschner está perfecta en interpretación y espíritu, de modo que el resultado final, vivaz, chispeante, alegre, es de obligado conocimiento para todos los amantes del compositor y del género. Resulta incomprensible que el título no haya llamado la atención hasta ahora ni siquiera en Francia, y que no hubiera una grabación completa hasta la fecha. Afortunadamente, el Palazzetto Bru Zane reúne el mejor equipo deseable en una edición de lujo para ofrecernos la primera integral, que está llamada a ser una referencia absoluta desde su lanzamiento.

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