De haber tenido el doble de capacidad, esta bellísima sala auditorio del ayuntamiento histórico de Wuppertal, de estilo guillerminiano (finales del XIX), también habría estado colmada de público hasta el techo. El concierto de uno de los mejores pianistas del mundo, Igor Levit en el Klavier-Festival Ruhr, es siempre un gran acontecimiento que atrae a espectadores de todas las edades.
El de esta tarde se titula Tristán, y toma el nombre del reciente CD grabado por Levit con el Preludio de Tristán e Isolda, de Richard Wagner, entre otras obras, que interpretó aquí en la transcripción de Zoltán Kocsis, y cautivó al público. Tanto fue así que, absortos en la música, no todos los espectadores se percataron de la transición que hizo hacia la extraña Sonata en si menor S 178 de Franz Liszt, al final del programa.
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