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Johannes Brahms, Sinfonía nº 1, Obertura trágica, Kirill Petrenko, Filarmónica de Berlín

Juan Carlos Tellechea
Johannes Brahms, Sinfonía nº 1, Obertura trágica, Kirill Petrenko, Berliner Philharmoniker
CD Johannes Brahms, Sinfonía nº 1, Obertura trágica, Kirill Petrenko, Filarmónica de Berlín (label Berliner Philharmoniker Recordings). Johannes Brahms, 1 Tragische Ouvertüre, in d-Moll op 81: Allegro ma non troppo – Molto più moderato – Tempo primo 13:21. Symphonie Nr. 1 c-Moll op 68: 2 1. Un poco sostenuto – Allegro 13:08. 3 2. Andante sostenuto 9:00. 4 3. Un poco Allegretto e grazioso 4:26. 5 4. Adagio – Più Andante – Allegro non troppo, ma con brio 16:00. Recorded at the Philharmonie Berlin: Tragic Overture: 14–16 February 2024; Symphony No. 1: 17–19 September 2025. Recording engineer: René Möller. ℗ & © 2025 Berlin Phil Media GmbH
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Desde su fundación, en 1882, la Filarmónica de Berlín ha mantenido una relación especial con Johannes Brahms. Él mismo dirigió a la orquesta en enero de 1884 en la interpretación de su Obertura trágica en re menor op 81, escrita en 1880 en el balneario de Bad Ischl (Austria), evocando la legendaria y fantástica atmósfera en la que se entrelazan la aspereza y la ternura características de los poetas nórdicos.

Entretanto, la Obertura trágica -desde su estreno sin éxito en Viena por Hans Richter, el 26 de diciembre de 1880, y después en Meiningen (Turingia) el 27 de noviembre de 1881, bajo la égida del propio Brahms- es un peso pesado popular en los lanzamientos orquestales y especialmente en los discos de sinfonías individuales de este compositor. Reunida en el presente álbum con la Primera Sinfonía en do menor op 68, ambas obras representan a Brahms en su faceta más oscura e intensa.

Pero Kirill Petrenko, director titular de la excepcional orquesta Berliner Philharmoniker, demuestra al oyente que la música, no obstante, puede brillar con calidez en todo momento. En circunstancias como las actuales, en las que el planeta entero corre el riesgo de perder su alma, se necesita más que nunca el rayo de luz que puede brindar la buena música.

Las obras de Brahms constituyen un elemento central en el repertorio de Petrenko, al menos desde la etapa como director musical general en la Hofkapelle de Meiningen. Allí, aproximadamente un siglo antes, Hans von Bülow había interpretado por primera vez las obras de Brahms, antes de que Fritz Steinbach le sucediera en 1886 en el cargo de maestro de capilla de la corte.

Durante sus 17 años de actividad en Meiningen y sus visitas regulares a Johannes Brahms, Steinbach desarrolló una extraordinaria familiaridad con su música y anotó meticulosamente los deseos del compositor en indicaciones de interpretación en las partituras. Estas anotaciones son de un valor incalculable para las interpretaciones que hace Kirill Petrenko de las obras de Brahms, ya que ofrecen una visión directa de la estética interpretativa del compositor.

Pasión

La atención de Petrenko al detalle es admirable, y sus interpretaciones están maravillosamente controladas. La Obertura trágica es ejecutada de forma impresionante, con mucha emoción y empuje, pero no de forma apresurada. De hecho el flujo y reflujo están bien sincronizados...¡Vaya composición! Es la contraparte de la Obertura del Festival Académico, escrita también en 1880 en Bad Ischl (una ríe y la otra llora). El motivo para componerla fue la concesión del doctorado honoris causa a Brahms por parte de la Universidad de Breslavia en 1879. El estreno tuvo lugar el 4 de enero de 1881 en esa ciudad, bajo la dirección de Brahms. En comparación con la Obertura trágica, la festiva Obertura académica ganó más popularidad.

La puñalada agresiva de los dos primeros acordes del op 81 corta el silencio en una sorprendente apertura del programa. El barrido lírico de la melodía se va construyendo de forma extravagante capa por capa. El comienzo está lleno de pasión e impulso. Los pasajes líricos son manejados hermosamente en términos de tono y tienen la propulsión necesaria para arrojar más luz sobre la angustia reprimida arraigada en la escritura. Las secciones más agitadas son furiosamente audaces y tocadas con impresionante provocación.

Entrega

Kirill Petrenko ofrece una visión de vigor contenido en la Sinfonía n.º 1 op 68 en do menor. Ambos movimientos exteriores tienen una introducción lenta y solemne cuyas ideas regresan de forma acelerada en el siguiente Allegro. En el caso del final, esas ideas incluyen un breve y misterioso coral de metales que regresa en una partitura llena de energía en la rápida coda del movimiento.

Preciosamente pulida de principio a fin y rebosante de calidez y canto, esta obra es una prueba fehaciente de la excelencia de Petrenko como uno de los grandes directores de culto de estos tiempos. Los Filarmónicos de Berlín tocan aquí con total entrega y confianza.

Gran belleza

El movimiento inicial, Un poco sostenuto - Allegro, con su ritmo estricto, aunque no pesado, se distingue por una hermosa fluidez natural, hay pasión, sin caer jamás en la tragedia: una potencia controlada. Petrenko se contenta con dejar que la música hable por sí sola.

El episodio lírico del Andante sostenuto se interpreta sin prisa, imbuido de sus solos de viento. La interpretación de este movimiento es realmente excelente y, al acercarse a su fin, el dúo entre el violín principal y la trompa se canta con gran belleza.

Admirables

El Poco Allegretto e grazioso mantiene una energía flexible que nunca disminuye su alegría. Tras un recorrido fluido y cautivador, Petrenko logra un buen grado de suspense en la introducción al final, que aborda con amplitud y moldea con cuidado.

El Adagio – Più Andante – Allegro non troppo, ma con brio, alcanza una grandeza innata, por no decir masiva, maravillosamente dirigido. La interpretación orquestal es incandescente. El episodio central, iniciado por la trompa, es precisamente misterioso, y la sección culminante suena (como pocas veces con tanto encanto) completamente comprometida con sus soberbias armonías, magnificadas por la Filarmónica de Berlín. Son admirables los metales y las cuerdas.

Grabación

He aquí otra ejecución magnificente e inspiradora de la Berliner Philharmoniker en una gran edición Brahms. Las grabaciones en vivo del ingeniero de sonido René Möller dan una fuerte impresión de compactibilidad, captando en esta espléndida versión una orquesta de proporciones adecuadas en la excelente acústica de la Filarmónica de Berlín. La Sinfonía nº 1 proviene de una serie de conciertos con motivo de la apertura de la temporada 2025/2026, del 17 al 19 de septiembre pasado; la Obertura Trágica, proviene de un ciclo de recitales que tuvo lugar del 14 al 16 de febrero de 2024.

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