Discos

Berliner Philharmoniker, Kirill Petrenko, Arnold Schönberg

Juan Carlos Tellechea
Berliner Philharmoniker, Kirill Petrenko, Arnold Schönberg
Box 3 Cds/Blu-ray Berliner Philharmoniker, Kirill Petrenko, Arnold Schönber (label Berliner Philharmoniker Recordings). CD 1 Verklärte Nacht op 4 nach einem Gedicht von Richard Dehmel. Zweite Fassung für Streichorchester (1943). Kammersymphonie Nr. 1 für 15 Soloinstrumente op 9. CD 2 Die Jakobsleiter, Oratorium für Soli, Chöre und Orchester, Wolfgang Koch, Gabriel, Bariton; Daniel Behle, Ein Berufener, Tenor; Wolfgang Ablinger-Sperrhacke, Ein Aufrührerischer, Tenor; Johannes Martin Kränzle, Ein Ringender, Bariton; Gyula Orendt, Der Auserwählte, Bariton; Stephan Rügamer, Der Mönch, Tenor; Nicola Beller Carbone, Der Sterbende, Sopran; Liv Redpath, Jasmin Delfs, Die Seele, Sopran. Rundfunkchor Berlin. Gijs Leenaars, Einstudierung. CD 3 Variationen für Orchester op 31. Konzert für Violine und Orchester op. 36, Patricia Kopatchinskaja, Violine. Recorded at the Philharmonie Berlin Verklärte Nacht: 28 August 2020. Kammersymphonie: 25 – 27 January 2024. Jakobsleiter: 25 – 27 January 2024. Variationen für Orchester 5 – 27 January 2023. Violin Concerto: 7 – 9 March 2019. Sound engineers: Marco Buttgereit, René Möller, Sebastian Nattkemper. ℗ & © 2025 Berlin Phil Media GmbH.
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El modernismo en Viena a principios del siglo XX produjo numerosas joyas. Esta caja de tres discos compactos y Blu-ray de la Orquesta Filarmónica de Berlín, dirigida por el maestro Kirill Petrenko (sello Berliner Philharmoniker Recordings), confirma este aserto a través de cinco obras de Arnold Schönberg, figura central de la Segunda Escuela Vienesa, a la sombra de la imponente figura de Gustav Mahler.

Schönberg, quien provenía de una familia de fe judía, trabajó alternativamente en Berlín y Viena a partir de 1901, emigró a los Estados Unidos en 1933 (tras ascender el régimen racista, antisemita y genocida nacionalsocialista de Adolf Hitler al poder) y obtuvo la ciudadanía estadounidense en 1941. Tras su emigración, escribió su nombre como Arnold Schoenberg.

Interpretaciones impecables

En estas grabaciones se pueden escuchar Verklärte Nacht (Noche transfigurada) op 4 (1899) en la versión de 1943 para orquesta de cuerda; la Sinfonía de cámara n.º 1 op 9 (1906); el Concierto para violín op 36 (1934-1936), con Patricia Kopatchinskaja como solista; y las Variaciones para orquesta op 31 (1926-1928). También se incluye el poco conocido oratorio Die Jakobsleiter (1916-1917) (La escalera de Jacob) para solistas, coros y orquesta, con Wolfgang Koch (barítono), Daniel Behle (tenor), Wolfgang Ablinger-Sperrhacke (tenor), Johannes Martin Kränzle (barítono), Gyula Orendt (barítono), Stephan Rügamer (tenor), Nicola Beller Carbone (soprano), Liv Redpath y Jasmin Delfs (soprano), así como el Coro de la Radio de Berlín (Rundfunkchor Berlin).

En enero de 1919, Noche transfigurada fue la primera obra de Arnold Schönberg que se incluyó en el programa de los Berliner Philharmoniker. A esta le siguieron numerosas estrenos en Berlín, como por ejemplo Gurrelieder en junio de 1923 y el estreno de las Variaciones para orquesta op 31 bajo la dirección de Wilhelm Furtwängler en enero de 1928. La presencia habitual de sus obras en los conciertos de la orquesta hasta la fecha -acentuada más todavía ahora bajo la égida del maestro Kirill Petrenko- subraya la estrecha relación de la Filarmónica de Berlín con la obra de Arnold Schönberg.

Las interpretaciones son musicalmente impecables. Las grabaciones se realizaron en directo entre marzo de 2019 y enero de 2024, en el año del 150º aniversario del nacimiento de Arnold Schönberg en la gran sala auditorio de la Filarmónica de Berlín.

Momentos de calma

Noche Transfigurada es una obra programática, basada en el poema homónimo de Richard Dehmel, que relata el destino de una mujer que confiesa a su pareja que el hijo que lleva en su vientre no es suyo y este acepta la paternidad. Una especie de ópera sin palabras, sus cinco secciones enlazadas siguen las cinco estrofas del poema. Es una obra del Romanticismo tardío, que desarrolla una atonalidad libre.

El primer movimiento, Grave, marcado«Sehr langsam»/Muy lento, establece la atmósfera general de la pieza, comenzando con un pianissimo distante y aumentando gradualmente hasta un crescendo que describe la angustia de la mujer, interrumpido por momentos de calma.

Silencio luminoso

El segundo, Molto rallentando, «Breiter»/Más amplio marca una nueva dramatización del discurso, que culmina en un clímax y una etapa de calma engañosa que genera expectación. El tercero, Pesante – Grave, "Sehr betont"/Muy resonante, está puntuado por acordes enfáticos, claramente marcados aquí, mientras todo parece tambalearse al borde de la incertidumbre.

La siguiente sección, Adagio, inaugura una fase lírica, en la que el hombre consuela a la mujer y le habla del "calor ardiente" que "transfigurará al hijo del extraño". Se interpreta aquí como si fuera inmaterial, y la voz del hombre se percibe casi suave, ciertamente enfática. La obra concluye con calma, Adagio molto tranquillo, en una armonía redescubierta entre dos seres que se han reencontrado: "Abrazándose, sus sufrimientos se mezclan en el aire", y todo se hunde gradualmente en un silencio luminoso.

Estrecha relación

Este último adjetivo es, sin duda, la palabra clave de esta interpretación técnicamente magistral con las sobresalientes cuerdas de los Filarmónicos de Berlín. Sobre todo, posee una singular fuerza expresiva en su aparente simplicidad, evitando hábilmente cualquier romanticismo excesivamente sentimental. El sonido es suntuoso, tanto en términos de la delicadeza de la ejecución como del tempo, el cuidadoso equilibrio de la dinámica y la articulación.

Rigor clásico

Noche Transfigurada y el Concierto para violín y orquesta op 36, son tan diferentes que el oyente podría preguntarse si fueron compuestas por el mismo músico. Con la violinista Patricia Kopatchinskaja y el maestro Kirill Petrenko al frente de la Berliner Philharmoniker se reúne la constelación ideal de distinguidos intérpretes para ejecutarla.

Estas dos obras representan sendos polos de una vida dividida entre el Romanticismo y el Clasicismo. Un mundo las separa, y la más moderna podría no ser la que se puede imaginar el escucha, si se atiene a la cronología pura. El Concierto para violín, escrito en 1936, es casi más clásico, pese a su lenguaje dodecafónico, que Verklärte Nacht. Hay un rigor clásico en su estricta arquitectura de triple forma, así como una diversidad, una brillantez que recuerda a la pluma de un músico joven de corazón.

Dinámica más sostenida

Tal es el caso del Poco allegro, lleno de una energía asombrosa y con una elaborada cadencia, seguida de una repetición de la orquesta que recuerda a sus ilustres predecesores, lo que conduce a un final casi tonal. En el Andante grazioso, el violín introduce una melodía confiada, mientras que el acompañamiento orquestal añade una nota más oscura. El discurso musical se diversifica mediante la variación, utilizando toda la gama del instrumento solista y las técnicas más complejas.

La interacción entre violín y orquesta, a menudo a través de solos de viento-madera, crea secuencias extremadamente variadas. El final del Allegro ofrece una dinámica más sostenida y un tempo amplio que evoluciona brillantemente en las cuerdas con intervenciones de los metales y la percusión, en particular la caja clara.

Marco excepcional

La entrada del violín es aún más singular por ello. Su parte se despliega alegremente al principio, con saltos vertiginosos, para luego aventurarse en un territorio más íntimo durante la corta cadencia y en el registro pianissimo. La peroración está marcada por una explosión de acordes orgullosos que culmina en una abrupta fermata.

Patricia Kopatchinskaja prioriza el rigor y la contención. Navegando con maestría la complejidad de la obra para hacerla accesible y apreciando plenamente sus grandes gestos románticos, el sonido es notablemente matizado. La Filarmónica de Berlín, bajo la dirección de Kirill Petrenko, ofrece un marco excepcional.

Fervor

La Sinfonía de Cámara nº 1, op 9 (1906) de Schönberg se interpreta aquí en la versión original con 15 instrumentos. La obra fusiona esencialmente los cuatro movimientos de una sonata en uno solo. La tonalidad se altera deliberadamente, lo que causó un escándalo en su estreno vienés. Pero para los oídos modernos, este es un Schönberg clásico y accesible. La mezcla de cuerdas y vientos de madera funciona bien en la sección inicial sostenida y el pasaje rápido, casi sin aliento, similar a un scherzo.

Dominan un tema altamente desarrollado y un rango dinámico impresionante. En la sección lenta, con su lirismo cautivador y misterioso, cada instrumento se expresa en la dinámica ppp: violín, luego violonchelo, clarinete y finalmente flauta, sobre el acompañamiento de teclado. La sección final regresa a paso rápido en fascinantes digresiones, tanto de una refinada modernidad como de una textura tonal que aún no ha dicho su última palabra, especialmente cuando se toca con el fervor de los intérpretes presentes.

Disolviendo

Incluso el comienzo de la obra es inusual, pues suena como un final: una cadencia; y por último, las disonancias se resuelven, la tónica regresa, todo está en orden. Pero todo ello contiene tensión, algo que quiere continuar… es decir, una escala compuesta de cuartas superpuestas.

Esta escala de cuartas se denominaría posteriormente la «fanfarria de la música nueva». Marcaría un punto de inflexión. Música barroca: anticuada, clásica: desaparecida, romántica: perdida. Solo el último período, aún romántico, se abre paso por los espacios tonales con una altura inflada. Pero está a punto de estallar; las notas principales han perdido su poder, los centros se están disolviendo…

Pasión

Arnold Schönberg percibió claramente este punto de inflexión y quedó encantado con su obra. Esperaba un gran éxito, que, sin embargo, no se materializó. La gran abundancia de material y las armonías super complejas no hicieron que la sinfonía de cámara resultara atractiva al instante para el público. Quedó decepcionado e intentó compensarlo con ensayos intensivos. Se quejaba:

¡Más de la mitad demasiado rápido! ¡Demasiado rápido! ¡Pasión, todos pueden hacerla! Pero la intimidad, la forma casta y superior de emoción, parece estar negada a la mayoría de la gente.

Dodecafonismo

Años más tarde, cuando la Sinfonía de Cámara ya se había convertido en un elemento básico de la vida concertística, escribiría:

La comprensión de mi música aún se resiente del hecho de que la gente no me ve como un compositor normal, sino como un experimentador disonante. Lo único que deseo es ser considerado una versión mejorada de Chaikovski. O, como mucho, que la gente conozca mis melodías y las silbe.

Eso iba a funcionar todavía bastante bien hasta este op 9. Después, al ser desarrollada la técnica dodecafónica, silbar se volvería muchísimo más difícil.

Instrumentos

Quizá el espíritu de la genialidad de Schönberg impregnó esa tarde el hemiciclo de la Filarmónica de Berlín, inspirando a sus músicos a lograr hazañas extraordinarias. Fue allí donde la Berliner Philharmoniker bajo la dirección de Kirill Petrenko interpretó las Variaciones para orquesta op 31 que fueron grabadas e incluídas en este álbum. Es una grabación maravillosa, con una claridad soberbia. Se puede discernir cada detalle; nada se pierde en esta mezcla sonora, algo que constituye un verdadero peligro en las piezas de Schönberg con su potente sección de metales.

La partitura prevé la siguiente instrumentación: 4 flautas (3.ª y 4.ª también flautín), 4 oboes (4.º también corno inglés), clarinete en mi bemol, 3 clarinetes en si bemol (todos también clarinetes en la), clarinete bajo, 4 fagotes (4.º también contrafagot), 4 trompas en fa, 3 trompetas en do, 4 trombones, tuba baja, timbales, percusión (5 intérpretes: platillos, bombo, tambor pequeño, tam-tam, triángulo, glockenspiel, xilófono, flexatón), 2 arpas, celesta, mandolina y cuerdas.

Desarrollo

En una introducción de carácter impresionista, el tema se desarrolla gradualmente a partir del intervalo b – e (un tritono). Antes de que se presente por completo, hacia el final de la introducción suena por primera vez el motivo B-A-C-H en el trombón, que también aparece en las variaciones II y V y destaca claramente en el final.

El tema en sí está estructurado de forma asimétrica en una frase inicial de cinco compases y una frase final de siete compases y se presenta, principalmente en los violonchelos, según la forma básica, también en su inversión inversa, la inversión y la inversión de la serie básica.

Timbre

De este modo, se establece el material para las variaciones siguientes, donde además aparece en diferentes niveles de transposición. Al distribuir los tonos de la serie entre diferentes instrumentos, pueden surgir motivos en las distintas voces cuyo desarrollo no tiene por qué corresponder a la estructura de la serie (como el motivo B-A-C-H).

El timbre, el carácter y el metro de las variaciones difieren claramente entre sí. En la Variación I, la serie se encuentra inicialmente en los instrumentos graves. La Variación II, calificada por Schönberg como «dulce», es un movimiento polifónico a seis voces con carácter de música de cámara, transferido a las cuerdas y los instrumentos de viento-madera. Se caracteriza por un canon de inversión entre el violín solista y el primer oboe.

Distribución

En la Variación III, dos trompas y, más tarde, las trompetas retoman el tema. En la Variación IV, concebida como un vals, el tema (en el arpa, la celesta y la mandolina) pasa a un segundo plano. Es notable y estimulante la forma en que las cuerdas agudas, los metales graves y los instrumentos de viento madera en el registro medio se complementan, verbigracia en la quinta variación (“Bewegt”, movida), en lugar de disolverse en una agradable uniformidad. Esta muy compleja Variación V emplea todo el aparato orquestal, que en la Variación VI se reduce de nuevo a un grupo de solistas.

En la V, Schönberg distribuye las notas de la serie entre los diferentes instrumentos de tal manera que el oyente ya no percibe el tema, sino una nueva forma melódica. En la variación VII, el tema se distribuye entre instrumentos individuales (al principio, flautín, celesta, glockenspiel y violín solista).

Maestría

Las variaciones VIII y IX distribuyen el tema entre las voces del canon de diferentes instrumentos. El final, compuesto por varias partes, contiene, entre otras cosas, referencias a las variaciones anteriores, además de que el motivo B-A-C-H cobra cada vez más importancia en diferentes secuencias. Antes de la stretta final en presto, vuelve a sonar el tema de las variaciones en una superposición contrapuntística.

La maestría, sin embargo, reside no solo en la reproducción puramente analítica, sino en el hecho de que la agudeza y precisión del sonido permiten una tremenda expresividad. Si bien las iniciales de Johann Sebastian Bach ya estaban presentes en las variaciones, este álbum tan recomendable de la Berliner Philharmoniker, demuestra no solo el pensamiento analítico de Arnold Schönberg, sino también su maestría orquestal.

Historia

A principios de 1926, Arnold Schönberg había asumido el cargo de director de una clase magistral de composición en la Academia Prusiana de las Artes de Berlín. Poco después comenzó a experimentar con la transferencia del procedimiento compositivo utilizado por primera vez en el preludio de su Suite para piano op 25, con doce tonos relacionados entre sí, de la música de cámara y vocal a la gran orquesta, lo que planteaba retos especiales, como evitar las duplicaciones de octavas, indeseables en la técnica dodecafónica.

El 2 de mayo de 1926, Schönberg comenzó a componer una serie de variaciones, que al principio avanzó rápidamente, pero que luego se interrumpió debido a otros proyectos. La continuación resultó difícil, ya que al principio no encontró el boceto del plan de composición de la quinta variación y tuvo que volver a desarrollarlo para poder finalmente compararlo con el plan que había encontrado y comprobar que coincidían.

Encargo

En 1928, Schönberg recibió una solicitud del director Wilhelm Furtwängler para que compusiera una obra orquestal y pudo responder que sus «Variaciones sobre un tema propio» estaban terminadas en tres cuartas partes. La composición se completó en Roquebrune-Cap-Martin, en la Costa Azul francesa, el 21 de agosto de 1928, y la partitura limpia se terminó el 20 de septiembre de 1928.

El estreno tuvo lugar el 2 de diciembre de 1928 en Berlín, en el marco del Cuarto Concierto Filarmónico. El hecho de que Furtwängler solo hubiera programado tres ensayos con la Filarmónica de Berlín, junto con un lenguaje musical difícilmente comprensible para gran parte del público, provocó un fracaso.

Éxito

Emil Hertzka, director de Universal Edition, informaba en aquel entonces de que nadie había entendido la obra, salvo unos pocos elegidos, y que la crítica también se había mostrado absolutamente incomprensiva con ella. De inmediato, Alban Berg, alumno y amigo de Schönberg, salió al paso de estos comentarios y relativizaba el asunto escribiendo en el primer momento:

Se habló de un escándalo. ¿Qué ocurrió realmente? La obra de Schönberg se interpretó hasta el final sin interrupciones y, al terminar, una parte del público silbó y otra aplaudió.

La primera edición de la partitura sería publicada por Universal en 1929.

La siguiente representación, en 1931 en Fráncfort del Meno bajo la dirección de Hans Rosbaud, tuvo mucho más éxito, ya que fue precedida por una detallada introducción a la obra realizada por Schönberg para la radio y acompañada de ejemplos auditivos.

El arcángel Gabriel

El oratorio Die Jakobsleiter (La escalera de Jacob), si bien poco representado, ocupa un lugar especial en la obra de Arnold Schönberg. Es una de sus composiciones más extensas y, tanto en el texto como en la música, constituye una declaración de principios.

El arcángel Gabriel (Wolfgang Koch) formula la siguiente petición al comienzo:

Ya sea a la derecha o a la izquierda, hacia adelante o hacia atrás, cuesta arriba o cuesta abajo, tienes que seguir adelante sin preguntarte qué hay delante o detrás de ti.

Así principia el hilo conductor de la serie de interacciones de la a obra, aportando al papel una auténtica caracterización, variedad y color.

Atonalidad

La música pertenece al período atonal de Schönberg, previo a sus obras serialistas, pero es completamente navegable, con el ostinato inicial para violonchelo como clave para lo que sigue. Su secuencia de seis notas se presenta en diferentes órdenes, registros y patrones (manteniendo las relaciones tonales) a medida que surgen nuevos eventos e ideas.

El impulso dramático y musical gira esencialmente en torno a la introducción de nuevos personajes, verbigracia, «El que es llamado», «El que es rebelde», «El elegido» y «El alma»), cuyo diálogo con el arcángel Gabriel también proporciona el desarrollo de la narrativa teológica de Schönberg.

Compromiso

Petrenko y sus fuerzas combinadas interpretan la partitura de forma notable y minuciosa, hasta en el más mínimo detalle. Con una comprensión de la forma y consistencia del enfoque impactantes. El Sprechgesang es desplegado e interpretado con suma inteligencia y dramatismo, tanto por los cantantes solistas como por el coro, por entero comprometidos bajo la égida del director.

 El borrador

Schönberg escribió el texto entre 1916 y 1917. Su visión era nada menos que una interpretación musical del reino celestial. Se inspiró, entre otras lecturas, en el capítulo final, «La Ascensión», de la novela Séraphîta de Honoré de Balzac.

El compositor dedicó más de la mitad de su vida a este proyecto y, sin embargo, no llegó a terminarlo. Solo compuso algo más de la mitad; fue tras la muerte de Schönberg cuando su antiguo alumno Winfried Zillig (no mencionado en el texto del folleto que acompaña al álbum) elaboró el borrador de la partitura para su representación.

Sin embargo, y sorprendentemente, da la impresión de ser una obra completa en sí misma. La pieza surgió de la cuestión central para Schönberg del perfeccionamiento espiritual del ser humano y la posibilidad de trascender la existencia terrenal.

Desestabilización

La realidad se entrometió en la exploración de las ideas místicas de Schönberg, obligándolo a interrumpir su trabajo en el oratorio y a ser reclutado al servicio militar. Se le libró del servicio en el frente, pero se le exigió que sirviera en una banda militar. Después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el mundo que rodeaba a Schönberg era un lugar diferente, lo que influyó en su autopercepción y en su obra compositiva.

En aquel tiempo escribiría a Vasili Kandinski:

Probablemente sepas que nosotros también hemos pasado por dificultades: ¡hambruna! ¡Fue bastante dura! Pero quizá, como los vieneses parecemos tener mucha paciencia, lo peor fue la desestabilización de todas nuestras creencias. Eso fue probablemente lo más doloroso.

Magia

El esfuerzo necesario para Die Jakobsleiter es considerable: nueve solistas, además de un coro y una gran orquesta con cuatro grupos en off que requieren dirección. El enfoque de Petrenko es altamente teatral y la interpretación orquestal y vocal es fascinante. La apoteosis se alcanza en la sección final con un golpe de efecto dramatúrgico percibido como una experiencia hondamente espiritual.

Los últimos suspiros del alma son respondidos con efectos musicales. El xilófono y el arpa tejen un paisaje sonoro mortecino. El solo posterior del concertino otorga la bendición. La música entre bastidores (desde diversos ángulos de la sala) evoca distancia. La vocalización del alma (Liv Redpath y Jasmin Delfs) causa por fin el efecto mágico que conmueve hasta los tuétanos al oyente.

Sensibilidad

 Los dos directores de comunicación de la Orquesta Filarmónica de Berlín, Philipp Bohnen (violín) y Olaf Maninger (violonchelista solista) afirman en el prólogo del exhaustivo folleto que acompaña al álbum que:

Con esta edición queremos demostrar que las obras de Schönberg no son en absoluto construcciones puramente intelectuales (aunque en este sentido son sumamente fascinantes), y mucho menos innovaciones con el único fin de provocar. Más bien, nuestra selección revela lo que Anton Webern escribió sobre su maestro: “La sensibilidad de Schönberg es de un ardor abrasador”, su música está arraigada "exclusivamente en la necesidad de expresarse".

Grabaciones

Era hora ya de que se lanzara este nuevo disco al mercado. Con La escalera de Jacob hay una grabación en directo de 1970 del estreno de la Filarmónica de Berlín dirigido por el maestro Michael Gielen y combinado con la Octava Sinfonía de Mahler, de evidente influencia.

La moderna caja del álbum, con motivos de abstracción geométrica, fue diseñada por el artista minimalista y neoconceptualista estadounidense Peter Halley.

Las superlativas grabaciones realizadas en directo entre marzo de 2019 y enero de 2024 por los ingenieros de sonido Marco Buttgereit, René Möller y Sebastian Nattkemper en la gran sala auditorio de la Filarmónica de Berlín, con una acústica excelente y amplia, privilegian una textura sonora con sorprendente relieve, en la inmediatez y naturalidad de la captación de las voces de los solistas, así como en todo el formidable abanico dinámico que imponen estas obras de Arnold Schönberg que han revolucionado el repertorio musical.

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