La corporeidad es una de las cualidades más llamativas de la música de Andrew Norman, quien se centra en el gesto físico y la energía como una forma de empoderar a los intérpretes y reconocer su humanidad en el escenario. Su obra Play, para orquesta, estrenada esta tarde en Alemania por la Orquesta Filarmónica de Berlín, bajo la égida de Klaus Mäkelä, (el compositor acudió personalmente a presenciar el concierto) es una sinfonía en toda la regla que ya ha causado sensación desde su estreno en 2013 por la Boston Modern Orchestra, dirigida por Gil Rose, y en 2016, en su versión revisada, por la Filarmónica de Los Ángeles, con dirección de Gustavo Dudamel.
Durante la segunda parte de esta misma velada Mäkelä, director titular de la Orquesta del Concertgebouw de Ámsterdam y de la Orquesta Sinfónica de Chicago, dirigió también El pájaro de…
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