Hacía ya tiempo que no volvía a Florencia y en época de su Maggio Fiorentino, aunque ahora el teatro se llame así y de alguna manera todo el año sea mayo. Pero en esta ocasión sí se trataba de un espectáculo de la ‘vieja tradición’ del Festival del Maggio. Los resultados también estuvieron relativamente a la altura de los viejos tiempos aunque, para no perder la costumbre, la nueva presentación escénica (la obra no se representaba hace mucho, y menos en forma teatral) despertó polémica y el primer día protestas. Yo asistí, en cambio, a la última y, salvo alguna risita o comentario en voz más o menos baja, no hubo conmoción.
Valentina Carrasco no es ciertamente santo de mi devoción y hay cosas que no me han gustado nada, aunque sí por ejemplo su Aida de hace pocos años en Macerata. Al menos se ha independizado de ‘La Fura dels Baus’ y…
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