Alemania

Nagano culmina su Der Ring des Nibelungen

Juan Carlos Tellechea
Götterdämmerung
Götterdämmerung © 2026 by Wagner Cycles
Colonia, jueves, 4 de junio de 2026.
Gran sala auditorio de la Filarmónica de Colonia. Richard Wagner, “Götterdämmerung” (El ocaso de los dioses), ópera épica en tres actos y un prólogo con música y libreto en alemán del propio Wagner, la cuarta y última de las que componen el ciclo de El anillo del nibelungo (“Der Ring des Nibelungen”). Versión de concierto en una interpretación históricamente fiel. Reparto: Young Woo Kim, tenor (Sigfriedo), Johannes Kammler, bajobarítono (Gunther, medio hermano de Hagen), Daniel Schmutzhard, barítono (Alberich), Patrick Zielke, bajo (Hagen, su hijo), Åsa Jäger, soprano (Brünnhilde), Sophia Brommer, soprano (Gutrune, medio hermana de Hagen), Olivia Vermeulen, soprano (Waltraute, walkiria, hermana de Brünnhilde), Jasmin Etminan, contralto (primera Norna), Marie-Luise Dreßen, mezzosoprano (segunda Norna), Valentina Farcas, soprano (tercera Norna), Ania Vegry, soprano (Woglinde, hija del Rin), Ida Aldrian, mezzosoprano (Wellgunde, hija del Rin), Eva Vogel, mezzosoprano (Floßhilde, hija del Rin). Coro del Dresdner Festival de la Richard-Wagner-Akademie. Coro de la “Klangverwaltung” (Administración del sonido) de Múnich. Dresdner Festpielorchester, Concerto Köln. Director Kent Nagano. 100% del aforo.
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La magnífica versión de concierto e históricamente fiel de El ocaso de los dioses de Richard Wagner, representada bajo la égida del maestro Kent Nagano, tuvo un final apoteósico con una eclosión de largas muy largas aclamaciones esta tarde en el auditorio de la Filarmónica de Colonia repleto de público. 

El anillo del nibelungo, ciclo de Wagner al que pertenece Götterdämmerung (título en alemán de El ocaso de los dioses), cumple el próximo 16 de agosto el 150º aniversario de su estreno y la presente producción se suma puntualmente a estas celebraciones.

Con esta velada, Nagano, quien asumirá en septiembre venidero los cargos de director titular de la Orquesta Nacional de España (ONE) y director artístico de la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE), pone fin a su intensa dedicación de seis años al Anillo de Wagner. Las próximas actuaciones previstas serán el 10 de septiembre en Lucerna (Suiza) y el 13 de septiembre en el Théâtre des Champs-Élysées de París.

Historia

Este proyecto fue y sigue siendo único y de gran envergadura, con una sólida base histórica y un amplio material complementario musicológico e historiográfico, que el conjunto de música antigua Concerto Köln inició en 2021 con El oro del Rin (Das Rheingold) y quería continuar año tras año.

Sin embargo, por alguna razón, la obra, que había comenzado con tanta euforia, se paralizó, y no hubo ni indicios ni información sobre nuevas fechas hasta que el violonchelista Jan Vogler (director artístico del Festival de Música de Dresde desde 2009), que conocía este gran proyecto hacía tiempo y, por lo tanto, parecía cada vez más interesado en él, lo salvó de la cancelación simplemente distribuyendo los papeles, por decirlo de alguna forma. Afortunadamente, esta genialidad de Jan Vogler dio sus frutos y el ciclo se llevó adelante hasta ahora bajo la denominación de Wagner Cycles.

Más tempo

Para entonces, el Packard Humanities Institute de Estados Unidos se había sumado como patrocinador (exclusivamente para este Götterdämmerung). Así que se hizo un segundo intento con Das Rheingold/El oro del Rin, esta vez con la Orquesta del Festival de Dresde, fundada por Vogler, y músicos de Concerto Köln. Más tarde se representaron tanto Die Walküre/La valquiria como Siegfried/Sigfrido en formato de concierto, una en el Festival de Música de Dresde de 2024 y la otra en 2025, complementadas con diversas actuaciones en otros lugares.

El programa de mano de esta tarde, con explicaciones claras y amenas sobre las diversas características y diferencias, en comparación con las interpretaciones convencionales de Wagner, supuso una buena preparación para las siguientes cinco horas y media de representación, en las que el maestro Nagano marcó un tempo claramente más rápido que muchos de sus colegas más tradicionales.

Excelentes interpretaciones

En definitiva, El ocaso de los dioses, aunque representada sin un vestuario confeccionado para la obra, tuvo un marcado carácter semiescenificado, ya que los protagonistas supieron transmitir con una gestualidad sumamente convincente la historia y las narrativas subyacentes a la música, con una dicción/pronunciación impecable. Además, por supuesto, cantaron sus arias, en particular Young Woo Kim (como Sigfrido), Åsa Jäger (como Brünnhilde) y Patrick Zielke (como Hagen) de forma verdaderamente sobresaliente.

Cada uno de los demás intérpretes tuvieron también excelentes intervenciones. Estuvieron asimismo  impecables el Coro del Festival de Dresde de la Academia Richard Wagner (en el papel de los hombres de la partida de caza de Hagen y en el dúo mixto de la fiesta de bodas del segundo acto) y el Coro de la KlangVerwaltung, de Múnich, fundado por el maestro Enoch zu Guttenberg.

Intensos ensayos e investigación

La Dresdner Festspielorchester, con el respaldo de la orquesta Concerto Köln, especializada en la música de los siglos XVIII y XIX, llevaron así adelante una valiente empresa desarrollada conjuntamente con el director Kent Nagano. Horas y más horas de ensayos consiguieron este sensacional espectáculo que será llevado al disco y al vídeo próximamente, como indicara el maestro Nagano en una entrevista con Mundoclasico.com el año pasado.

Bajo la referida denominación de Wagner-Cycles se puso así a prueba lo que se había desarrollado en talleres, simposios y seminarios desde 2017, lo cual es posible consultar en cuatro publicaciones complementarias, editadas entre 2018 y 2022 como Wagner-Lesarten, y ver en los vídeos disponibles en diversas plataformas digitales.

Se sometió a debate el resultado de una intensa investigación, la colaboración con fabricantes de instrumentos y el trabajo de ensayo: una orquesta afinada a 435 Hz con instrumentos en parte originales, que se unió a la Orquesta del Festival de Dresde, un equipo de cantantes dispuesto a adentrarse en nuevos detalles interpretativos generados por el lenguaje, al que más tarde se sumó el coro de 60 voces.

Larga pausa

La representación de entonces se percibió, en un primer momento, con cautela como un experimento. Desde ese primer debut, seguido de la representación de La valquiria en Praga el 9 de marzo de 2024, se logró convencer y despertar un gran entusiasmo con el Siegfried en versión de concierto el 16 de junio de 2025 en Dresde.

Así que el estreno de la cuarta parte de la tetralogía, El ocaso de los dioses, se esperaba con gran expectación el 14 de mayo en Dresde, después en Hamburgo y Bayreuth, así como este 4 de junio en Colonia.

Una vez que la orquesta, compuesta por 100 músicos, tomó asiento en una disposición que difería en algunos detalles de la distribución de los asientos en el famoso foso de la orquesta de Bayreuth en el año del estreno, como por ejemplo la colocación de las seis arpas a la derecha del director en lugar de en el centro delante de él, o los siete contrabajos a la izquierda en lugar de a ambos lados, así como los solistas situados a la espalda del director Kent Nagano, como es habitual en los conciertos, la representación comenzó con una larga pausa del director.

En las alturas

Con la poderosa secuencia de acordes en mi bemol menor/do bemol mayor, se desarrolló a tientas tras el diminuendo hasta el «p» en las maderas, transformándose en un movimiento fluido en la entrada de la primera Norna (Jasmin Etminan), que traslada la trama dramática a la segunda (Marie-Luise Dreßen o Dressen) y a la tercera Norna (Valentina Farcas).

Toda la velada quedó marcada por esta arquitectura de desarrollo, desde los acentos rítmicos marcados y los pasajes col legno y portamenti de las cuerdas, utilizados de forma selectiva, hasta el uso de la máquina de viento antes de la escena de la valquiria Waltraut (Olivia Vermeulen) en el primer acto. Además de ser llevada al disco, es de esperar que esta excelente producción alguna vez tendrá que ser completamente escenificada.

Aparte de los toques de trompa (12 instrumentos en total, cuatro de ellos tubas Wagner) de la música escénica, situada en lo más alto de las galerías del auditorio de la Filarmónica de Colonia, hubo asimismo varias insinuaciones semiescénicas en la dirección de los personajes, en las entradas y salidas del escenario, o en el segundo acto, los tres cuernos de toro, de aspecto muy arcaico, también situados a las mencionadas alturas del recinto.

Mímica y gestualidad

Su utilización se convirtió en una particularidad, al igual que las copias o los instrumentos originales utilizados en la sección de maderas, o los tres pares de timbales manejados por dos músicos, cuyo timbre claro cobró especial importancia, sobre todo en la marcha fúnebre. Los cuernos de toro resonaban en dirección a los 52 hombres (el Coro de la KlangVerwaltung), que en el segundo acto se habían colocado detrás de la orquesta y respondían con voz potente al grito «Hoiho» de Hagen.

Debido a la amplia reducción de la gestualidad y, con ello, de la caracterización de los protagonistas, contradice la histórica dirección de personajes del maestro de baile Richard Fricke, a quien Wagner había recurrido para la dirección escénica del estreno, Young Woo Kim, plenamente identificado con su papel, intentó una y otra vez liberarse de los peligros de muerte que le acechaban, como un extraordinario héroe Sigfrido, con una mímica y una gestualidad enfáticas, en especial durante el tercer acto y último acto.

Cinismo

Lo mismo puede decirse de Åsa Jäger, aclamada con gran entusiasmo esta tarde en el papel de Brünnhilde. Aunque no quería prescindir de las partituras (en versión digital) que tenía ante sí (tableta) sobre un atril, interpretó todas las escenas de su exigente papel con un lenguaje corporal muy expresivo.

Por su parte, Patrick Zielke, en el papel de Hagen, observaba la escena con cínica superioridad, explorando su papel de forma extraordinariamente plástica y marcando un contrapunto idealmente sombrío tanto con Gunther (Johannes Kammler) como con su padre Alberich (Daniel Schmutzhard).

Los demás papeles

Sophia Brommer encarnó a una Gutrune, la hermana de Gunther, de una gran credibilidad, conmovedora en los dramáticos cambios emocionales a los que se ve sometida. En todas las explosiones sonoras, Nagano, al frente de la Dresdner Festspielorchester y del Concerto Köln unidos, se esforzó siempre por lograr esa especial concisión rítmica y ese equilibrio de volumen que, en el escenario de una casa de ópera, debieran presentarse de forma diferente y sin duda más exigente aún.

El público disfrutó de una velada emocionante e impresionante con nuevas imágenes sonoras, que tras el furioso tritono de Hagen: “De vuelta del Anillo” y la nueva aparición de las Hijas del Rin: Woglinde (Ania Vegry), Wellgunde (Ida Aldrian), y Flosshilde (Eva Vogel), que “levantan jubilosas el anillo conseguido” (indicación escénica de Wagner), desemboca en la esperanzadora promesa de amor.

El acorde final homogéneo y decreciente en re bemol mayor, que el maestro Kent Nagano hizo que se esfumara sacramente en el aire, puso fin a una gran representación muy merecedora, a ojos vistas, de las aclamaciones y vivas que despertó espontáneamente en el millar de espectadores presente.

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