Una jirafa en Copenhague

Lectores que opinan sobre la obra de Ricardo Guadalupe y Sonia de la Cruz

Omar Jerez
Ricardo Guadalupe y Sonia de la Cruz Ricardo Guadalupe y Sonia de la Cruz © 2026 by Omar Jerez
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El fenómeno literario contemporáneo ha dejado de ser un proceso unidireccional para convertirse en un espacio de cocreación dinámico. Tradicionalmente, la publicación marcaba el punto final de una obra, transformándola en un objeto estático e inalterable. Sin embargo, las reflexiones de autores como Ricardo Guadalupe y Sonia de la Cruz nos invitan a replantear esta perspectiva, situando al lector no como un mero receptor pasivo, sino como un agente activo indispensable que completa, transforma y da vida al texto. Este artículo analiza cómo las opiniones y aportaciones de la audiencia redefinen la autoría y la permanencia de la literatura en la era moderna, analizando las posturas complementarias de ambos creadores.

Por un lado, Ricardo Guadalupe sostiene la tesis de que un libro nunca se termina realmente cuando se escribe, sino cuando se lee. Para Guadalupe, la obra es un organismo vivo y "mutante" que se transforma con cada nueva interpretación, adaptándose al devenir temporal del lector y de la sociedad. Su enfoque va más allá de la teoría al proponer una literatura digital fluida, donde las sugerencias del público —como las precisiones sobre la teoría de la panspermia, la sonoridad de los pianos Bechstein o la profundidad de personajes secundarios como Simón en su novela La regeneración de Dios— puedan integrarse directamente en el texto sin esperar a futuras ediciones. La literatura se convierte así en un diálogo abierto que rompe de forma deliberada con la idea tradicional del libro considerado como una cápsula del tiempo.

Por otro lado, la perspectiva de Sonia de la Cruz complementa este ecosistema de retroalimentación literaria. Al analizar las opiniones de sus propios lectores, de la Cruz explora el impacto emocional, la recepción crítica y las lecturas individuales que genera su obra en el público. Si Guadalupe enfatiza la mutabilidad técnica y conceptual del texto a través del intercambio directo de datos y matices, de la Cruz profundiza en la recepción estética y la conexión humana que valida el ejercicio de la escritura en comunidad. Juntos, ambos autores demuestran que la literatura actual se fundamenta en la permeabilidad y la interacción constante.

En conclusión, este artículo examina la transición de la literatura desde el aislamiento creativo hacia un modelo colaborativo. La famosa metáfora de Almudena Grandes, que define al libro como una isla desierta esperando a ser colonizada por un náufrago, cobra hoy más fuerza que nunca. A través del análisis de las experiencias de Guadalupe y de la Cruz, descubriremos cómo el eco de los lectores responde con fuerza al interrogante inicial de toda obra: ¿hay alguien ahí?

Ricardo Guadalupe

Siempre digo que un libro no se termina cuando se escribe sino cuando se lee. De alguna manera, la lectura completa la obra. Y no hay dos lecturas iguales, lo cual convierte a la obra en algo mutante, vivo, como también va cambiando según van cambiando con el tiempo el propio lector y la sociedad en su conjunto, otro ser mutante. 

El primer lector de mi libro he sido yo mismo, quien lo reescribió y lo reescribió hasta publicarlo y renunciar a leerlo más veces. Luego, la lectura de otros hubiera dado lugar, con las aportaciones que me han hecho, a otras tantas versiones o reescrituras. Quizás el mundo digital de los libros tienda próximamente a que el autor pueda incorporar sobre la marcha las aportaciones de los lectores sin necesidad de nuevas ediciones. 

De ese modo el libro perdería su inamovilidad y dejaría de ser una cápsula del tiempo, para bien y para mal. En el caso de la novela La regeneración de Dios, añadiría sin dudarlo las aportaciones que me hizo una lectora sobre la panspermia, una teoría de la que hablo en la historia y que tiene que ver con el protagonismo que tuvieron los cometas en el origen de la vida en la Tierra. 

Así mismo, incluiría que la peculiar sonoridad de los pianos Bechtein fue una fuente de inspiración para el compositor Debussy, como me hizo saber un lector pianista tras leer el capítulo en el que el personaje de Sara, estudiante de piano, toca Claro de luna en un piano de dicho fabricante. También contaría más cosas acerca de Simón, un personaje que, siendo secundario, ha provocado la curiosidad de varios lectores. 

Decía Almudena Grandes que un libro es una isla desierta que espera que algún naufrago la colonice y haga suya. Pues eso, en el diálogo que he pretendido establecer con esta novela, y que no en vano arranca con la frase “¿Hay alguien ahí?”, los comentarios de los lectores los recibo como si fueran mensajes que el océano me ha hecho llegar dentro de una botella. La regeneración de Dios, una novela que tanta vida me ha dado a mí, también ha germinado en otras islas. Aquí están algunos de esos mensajes.

Me ha enganchado, por las noches se me han hecho las cuatro de la mañana leyéndola.
He sufrido pensando en que tú como autor has podido pasar por la tristeza tan profunda que pasa el protagonista.
Has volcado todo tu ser en Abel, el protagonista.
La precisión quirúrgica para describir escenas consigue un efecto de inmersión en la historia.
La historia romántica entre Abel y Sara es lo que personalmente más he disfrutado.
Yo pasaba rápido la historia romántica para volver a la parte de acción.
La elección de cada palabra te transporta al lugar exacto en que se desarrolla cada escena, como si la estuviera presenciando en primera fila.
Esta novela es una odisea existencial y metafísica.
Tiene varios planos de significación. Una parte de la novela me recuerda a El lobo estepario.
Es un thriller psicológico fascinante. Me voló la cabeza cómo se usa la ciencia para explicar el origen de la vida mientras vemos a Abel luchar por sanar sus propias heridas.
Me han gustado mucho las imágenes poéticas que aparecen a lo largo de toda la novela y las escenas eróticas.
En el capítulo XVIII, Sara practica unas partituras en la tienda Rincón Musical. Yo allí me compré un piano Bechtein. En él estoy tratando de ejecutar ahora las mismas partituras que ella toca.
Me siento identificada cuando Abel dice que quería hacer pellas de su propia vida. Hay frases increíbles. Y en la parte de los “sin techo” las reflexiones son alucinantes. Mención aparte merece la historia de amor de Abel y Sara, que me ha emocionado.
A pesar de lo complicado de algunos temas científicos y filosóficos no he encontrado ninguna dificultad para seguir esos aspectos del argumento. Me ha intrigado especialmente la historia de Matilde, también la de Martín, me encantaría saber más de ellos.
Está muy bien escrito y con gran imaginación. Además, me ha hecho descubrir canciones, películas y otros libros con sus referencias culturales.
El inicio es muy potente, de thriller o novela de terror. Entiendo el trauma de la persecución en Abel. Quiero seguir leyendo para ver qué sucede con su integridad.
La novela tiene un flujo narrativo ágil y una de sus mejores fortalezas es la ligazón de las diferentes líneas argumentales. Tanto la ordenación de los capítulos como la manera en que se ofrece la información son muy acertadas.
La novela puede emparentarse con una serie de escritores que se mueven en el frondoso bosque de la ficción especulativa, bien sea a través del terror y sus subgéneros (Anne Rice, citada explícitamente en la novela), a través de la fantasía para lectores entre 14 y 100 años (Neil Gaiman), a través de la hard science de última generación (ecos del Cixin Liu de la trilogía El problema de los tres cuerpos) y a través de la literatura transgenérica que, en español, Félix J. Palma ha cultivado con éxito.
El punto fuerte de esta novela es la historia en sí misma, la idea de los bloqueadores, la regeneración, la capacidad del autor para inventar.
Es una novela con potencial para convertir en guion o incluso animación o hasta videojuego.

Sonia de la Cruz

Mi libro Aventuras y desventuras de una mujer madura en Tinder es un libro liviano, sin grandes pretensiones, un libro que se convirtió en libro sin yo casi darme cuenta.

Las primeras opiniones de mi libro llegaron cuando aún se estaba gestando…

Envié a una buena amiga y gran lectora un extracto de mi libro cuando aún contaba la quinta aventura (o desventura, ya no recuerdo bien…).

Le envié lo que llevaba escrito sintiendo muchísimo pudor y pidiendo sinceridad absoluta y, para mi sorpresa, la respuesta de mi amiga fue increíblemente positiva. Básicamente me dijo que estaba muy bien escrito (y me quitó un peso de encima ya que no escribir bien era mi mayor miedo), me animó (casi obligó) a que siguiera escribiendo porque “quería más” y me dijo que ese libro ella sin duda se lo compraría. Esto me animó a seguir escribiendo.

Cuando estaba a punto de terminar el libro, a falta del “hombre final”, lo envié a una segunda amiga. Después de cada capítulo que leía recibía un mensaje y muerta de risa me decía que se lo estaba pasando en grande, que el libro era genial y súper divertido… ¡le estaba encantando! así que decidí seguir hasta terminarlo.

Este es un libro más orientado a mujeres que a hombres, escrito en tono humorístico y realista aunque muchas de las situaciones que se retratan rozan el surrealismo. Las citas son reales y ella (yo) es una mujer real y eso hace que las lectoras se hayan sentido identificadas con esa mujer de 38 años que se lanza al mundo de las aplicaciones en busca del amor.

Hay algo que mis lectores me han repetido una y otra vez y que yo, como gran lectora, reconozco como una excelente señal y es eso de “no puedo parar de leer, necesito saber qué le pasa en la siguiente cita” (por suerte es un libro de rápida lectura y me consuela saber que no he robado muchas horas de sueño a quien me ha leído).

Muchos lectores me han dicho que el libro le ha resultado adictivo, muy divertido, que se han quedado con ganas de más, que les ha hecho reflexionar o que les ha cambiado la visión sobre las aplicaciones de citas. De hecho muchas de mis lectoras a raíz de leer mi libro han decidido abrirse una cuenta y “probar” y al menos una de ellas me escribió a través de una red social para contarme que gracias a leer mi libro y abrirse una cuenta en una app de citas encontró el amor… ¡qué cosa tan bonita!

Además de eso en bastantes ocasiones subrayan que es un libro que rompe tabúes sobre el amor y la sexualidad, dibujando a la protagonista como una mujer valiente, sincera y empoderada. Gracias.

Pero si tuviera que destacar algo de entre todas las opiniones que he recibido a lo largo de todo este tiempo sobre mi libro, es la llamativa diferencia entre la percepción que han tenido lectores de sexo masculino frente a los de sexo femenino. Es como si se hubieran leído dos libros totalmente diferentes.

Para ellas, mi libro es un libro blanco, divertido, en el que no se critica al sexo opuesto en ningún sentido y el “hombre” sale bastante bien parado. Para ellas (y por supuesto para mí) no es en absoluto un libro en contra de los hombres ni su comportamiento para con nosotras.

Ellos sin embargo, no todos pero sí bastantes de los que me han podido hacer llegar su opinión, se han sentido de alguna manera cuestionados e incómodos por el hecho de que una mujer pudiera “descartarlos” por su físico, ya que en el libro ella decide no elegir a determinados hombres por su altura, peso o edad… varios lectores han considerado que la protagonista es “mala” o que “se ha portado mal con los hombres” por esos motivos. Y la verdad es que a mí me sorprende porque las mujeres hemos sido “elegidas” por nuestro físico y hemos tenido que escuchar cosas como “a esta no la toco ni con un palo”, “la gorda esa”, “es más fea que pegar a un padre” y lindezas por el estilo…

Además, aunque estos han sido muy puntuales, ha habido lectores que han opinado que ella ha tenido demasiadas citas (aunque la mayoría no hayan terminado en sexo), dando a entender que, aún en estos tiempos, el hecho de que las mujeres sean libres para salir y entrar con quien quieran y como quieran no está aún bien visto por determinados hombres… ¡cuánto trabajo queda por hacer!

Aprovecho este espacio para decirle a todos ellos que fueron muchas más de 15 citas pero que la mayoría de ellas fueron tan aburridas que no merecían salir en mi libro ;)

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