Alemania

Velada de la Orquesta Filarmónica de Berlín con el director austríaco Franz Welser-Möst

Juan Carlos Tellechea
Franz Welser-Möst
Franz Welser-Möst © 2026 by Berliner Philharmoniker
Berlín, domingo, 14 de junio de 2026.
Gran sala auditorio de la Filarmónica de Berlín. Franz Schubert, Sinfonía nº 3 en re mayor D 200. Bernd Richard Deutsch, “Intensity” (estreno en Alemania). Richard Strauss, Suite de El caballero de la rosa (arr. Franz Welser-Möst). Orquesta Berliner Philharmoniker. Director Franz Welser-Möst. 100% del aforo.
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Al frente de la Orquesta Berliner Philharmoniker, el director Franz Welser-Möst se propuso, y lo consiguió, entregar con su presencia un saludo musical de Viena a Berlín, y viceversa, con una combinación singular: la Sinfonía nº 3 de Franz Schubert, el estreno en Alemania de la pieza orquestal Intensity (2022) de Bernd Richard Deutsch (en presencia de este), y la Suite de la ópera El caballero de la rosa de Richard Strauss, con arreglos propios.

Esta visto que Welser-Möst no rehuye en absoluto las programaciones audaces, buscando yuxtaponer repertorios clásicos y contemporáneos. Se trata de interpretaciones verdaderamente extraordinarias, y la sinfonía que compuso Schubert, con 18 años, se erige con orgullo junto a las grandes interpretaciones del catálogo. Los rasgos lingüisticos del joven compositor estaban influídos entonces por su admiración a Joseph Haydn, Ferdinand Ries y Gioachino Rossini.

Hacía tiempo

El director explica su afinidad por Schubert con el accidente automovilístico que sufrió el 19 de noviembre de 1978, alrededor de las tres de la tarde, exactamente a 150 años de la muerte del compositor, y que le obligó a abandonar su carrera como violinista para dedicarse a la dirección orquestal.

Hacía ya más de tres lustros que Franz Welser-Möst no ocupaba el podio de la Filarmónica de Berlín como invitado. En Austria se le venera como a un ídolo; en Estados Unidos es casi una institución; lleva más de un cuarto de siglo como director de la Orquesta de Cleveland (cargo que dejará por decisión propia en 2027). Solo en el Reino Unido no logró afianzarse, y tampoco en Berlín, al menos no del todo. Por motivos de salud (se le diagnosticó un cáncer y se sometió a tratamiento médico) tuvo que cancelar la dirección en 2019 de La flauta mágica en la Staatsoper de la capital alemana.

Sin florituras

A lo largo de la historia, pocos grandes directores han tenido un enfoque sinceramente auténtico de la obra sinfónica de Schubert y le prestaron debido servicio: Karl Böhm, George Szell...y hoy el casi centenario Herbert Blomstedt, así como Welser-Möst, quien cumple 66 el próximo 16 de agosto. Este incluye habitualmente en sus programas las sinfonías de juventud de Schubert, como es el caso presente.

Esta obra documenta la confrontación del compositor con sus modelos, Wolfgang Amadé Mozart y Haydn. El director no busca en la melodía de esta obra juvenil a un Mozart tardío o a un Beethoven temprano. Más bien consiguió dotarla de un carácter propio: con un pulso sencillo, tempos rápidos y una elegancia más bien sutil, e hizo que la Orquesta Filarmónica de Berlín interpretara a Schubert con un sonido sin florituras, claro, cristalino y denso, que exploraba la obra en todas sus facetas y la hacía así significativa y grandiosa.

El primer movimiento (Adagio maestoso – Allegro con brio), con estilo amplio, a modo de obertura operística, cobró vitalidad y forma dirigido por Welser-Möst. El segundo (Allegretto), con su aire de canción popular y danza, único entre las sinfonías de Schubert, tuvo un toque delicado y algo humorístico. El animado Menuetto vivace, de dos motivos, independientes el uno del otro, evocan ecos del Scherzo y del Trio Scherzo de la Segunda y la Quinta sinfonías de Beethoven respectivamente. El Presto vivace final, momento fuerte de la interpretación, mostró esa sensación incontenible de ida y llegada del joven Schubert, con su alegre y bullanguera impulsividad hacia la acción.

Deutsch

La obra orquestal Intensity, de Bernd Richard Deutsch, comisionada por la Orquesta de Cleveland y estrenada mundialmente en 2022, está dedicada a Franz Welser-Möst. La Berliner Philharmoniker le prestó su fascinante colorido en esta primera interpretación en Alemania. Intensity, posee eso que le da título: un brío rítmico cautivante, de vocación cinematográfica, que contrasta con pasajes más reflexivos y ensimismados, y que culmina de forma dramática, plena de emoción.

Hay en la composición dos formas de intensidad: por un lado, la energía, la vehemencia y la actividad; por otro, la profundidad del sentimiento, la contemplación y la emoción. Deutsch ama asimismo la forma y las estructuras claras en las obras que compone y esto a Welser-Möst le encanta; está en su salsa. Aprovecha así con enorme ventaja los contrastes dinámicos y las constantes transformaciones.

Para explorar estas diferentes manifestaciones de la intensidad en términos musicales, Deutsch se vale de una gran orquesta como la Berliner Philharmoniker, con un rico espectro de colores: triples de viento-madera y viento-metal, una amplia sección de percusión que ofrece una gran variedad de timbres, arpa, piano y celesta, así como cuerdas.

Núcleo

El foco emocional está en una sección central contemplativa, que explora las manifestaciones introvertidas de la intensidad y despliega un fascinante mundo sonoro lleno de tonalidades sorprendentes. Esta está enmarcada por dos secciones extremas enérgicas, llenas de fuerza, dinamismo y densidad de acontecimientos.

La transición a la sección final de Intensity, marcada por un impulso arrollador, así como por un cierre apoteósico, presenta rasgos inconfundiblemente extáticos. El elemento unificador es una señal de trompeta: como núcleo motívico, recorre, bajo diferentes formas, las tres secciones; abre y cierra la pieza con un efecto impactante. La interpretación, en presencia del compositor, fue ovacionada por el público que llenaba el auditorio de la Filarmónica de Berlín.

Dicho sea esto al margen, Deutsch, quien aspira a componer una sinfonía y una ópera, según declaró en una entrevista previa al estreno con el percusionista de la Orquesta Filarmónica de Berlín, Raphael Haeger, es asimismo autor de un impresionante concierto para órgano y orquesta titulado Okeanos (2014/2025), estrenado en Viena y traído posteriormente a Berlín donde fue presentado por Iveta Apkalna y la Konzerthausorchester Berlin, dirigida por Juraj Valcuha.

El caballero de la rosa

Franz Welser-Möst nunca se sintió del todo satisfecho con las recopilaciones de la ópera El caballero de la rosa de Richard Strauss que le tocó dirigir y decidió escribir una suite propia, en tres partes, con la música que más le llegaba de cada uno de los actos de la obra. No es la secuencia de valses que se suele escuchar, sino momentos cúspide de la ópera en forma condensada.

El director innova y sorprende con una música que el espectador no esperaría necesariamente en un arreglo de este tipo. Aunque comienza con fragmentos del primer acto, que también suenan en otras suites, Welser-Möst no solo busca la opulencia, sino también los matices sutiles y sensuales. Esta primera parte lleva al dormitorio de la Mariscala, comienza con el final de la apasionada noche de amor y concluye con las melancólicas reflexiones de la bella anfitriona.

Éxtasis y humor sutil

También en la segunda parte, correspondiente al segundo acto, Welser-Möst ha añadido música adicional directamente de la partitura completa de la ópera y la ha reelaborado. Aquí se contraponen dos de los pasajes más famosos de la ópera: la entrega de una rosa de plata artificial, en la que Octavio, en su papel de Caballero de la Rosa, y Sofía, la hija del burgués y nuevo rico, se enamoran al son de melodías cristalinas, y la vulgar canción de amor del barón Ochs von Lerchenau, acompañada por el vals paródico «Ohne mich, ohne mich jeder Tag dir so bang».

Por último, el director ha incorporado asimismo la mayor parte de la música nueva de la partitura del tercer acto de la obra de Strauss, que, con más de 18 minutos, es la más larga de la suite, combinando la escena satírica y pantomímica del baile de máscaras al comienzo con la famosa escena final, que oscila entre la melancolía, el éxtasis y el humor sutil.

Seductora y sublime

La versión de Welser-Möst es incluso más extensa que la estándar de Artur Rodziński, quien fuera también director musical de la Orquesta de Cleveland entre los decenios de 1930 y 1940. El clásico y elegante porte de Welser-Möst encajaba a la perfección con la obra de Strauss, cuyos primeros recuerdos datan de su infancia, por relatos de su madre, hasta que la descubrió más tarde, en su adolescencia, según dijo en una entrevista con el percusionista Raphael Haeger durante el intervalo del concierto.

La Berliner Philharmoniker interpretó esta Suite de El caballero de la rosa de Richard Strauss con arreglos de Franz Welser-Möst de forma seductora y sublime, exuberante y natural, con las extraordinarias intervenciones solistas de Stefan Dohr (trompa), Wenzel Fuchs (clarinete), Albrecht Mayer (oboe) y Noah Bendix-Balgley (primer violín).

Más ovaciones y exclamaciones de aprobación clausuraron la velada que ahora puede admirarse en la grabación de vídeo en la Digital Concert Hall de la Orquesta Filarmónica de Berlín.

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