La Deutsches Symphonie-Orchester Berlin, bajo la égida de su director de honor, Kent Nagano, y el laureado solista Mao Fujita, ofrecieron esta tarde en el Festival de piano del Ruhr un impecable concierto que no solo arrancó ovaciones, sino también lágrimas y sonrisas de emoción y felicidad del público, puesto de pie en la preciosa sala del ayuntamiento histórico de Wuppertal.
Nagano, Fujita y la Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín se encuentran en gira por diversos eventos estivales europeos con un programa que incluye obras de Johann Sebastian Bach (Chacona de la Partita para violín nº 2 arreglada por Ferruccio Busoni), Ludwig van Beethoven (Concierto para piano nº 3 op 37) y Antonín Dvořák (Sinfonía nº 9, op 95, ''Desde el Nuevo Mundo'').
Frases extraordinarias
Con su toque sensible y sonido transparente, el joven pianista Mao Fujita se ha labrado rápidamente reputación como un intérprete excepcional, tanto en el género clásico como en el romántico y en el contemporáneo, por su equilibrio y precisión. Su suave digitación es extraordinaria, casi acariciando las teclas, como si invitara a los espectadores a compartir un secreto susurrado.
En la imponente Chacona en re menor BWV 1004 arreglada por Busoni con la que abrió el recital, todo un mundo en sí mismo, Fujita invitó al público a experimentarlo de primera mano, guiándolo con delicadeza, sin apresurar las cosas, sino maravillándolo con esas extraordinarias frases, tan ingeniosas en su interpretación al piano. ¡Qué contrastes se desplegaron entre ideas tan diferentes!
Tormenta moderada
Y para enfatizar la emoción que se sintió tras el impacto atronador de esta monumental pieza, hete aquí el Concierto para piano nº 3 en do menor op 37, de Beethoven, que emplea una tonalidad asociada a la música tempestuosa. De ahí la necesidad de interpretar el ‚Allegro con brio‘ a un tempo muy rápido, especialmente en la parte del piano.
Mao Fujita lo interpretó con una intensidad austera, un sonido más granítico que marmóreo. El gesto inicial es amplio, en consonancia con el tempo rápido adoptado por el maestro Kent Nagano, próximo director de la Orquesta y Coro Nacionales de España. La sección de desarrollo se aceleró, intercalada con pasajes de asombrosa delicadeza, como la cadencia: una tormenta moderada en su alcance y magnífica velocidad.
Onírico refinamiento
En el ‚Largo‘, la expresiva cantilena del piano se vió envuelta en un ritmo suave que se impone a la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin hasta un episodio de casi inmovilidad. El diálogo con la orquesta, completamente contenida, roza la magia. Un hermoso contraste con el ‚Allegro‘ final, aunque no excesivamente marcado. La interpretación ligera, casi danzante, de Fujita lo distingue de muchos otros solistas. El desarrollo volvió a tener un estilo de música de cámara: la orquesta se mantuvo en el registro ppp, dando primacía al piano. La narración rebosó de alegría desbordante y contagió a la platea en un santiamén.
El incontenible estallido de aplausos y exclamaciones de aprobación los agradeció el solista, entregando a los bises Reflets dans l'eau de Imágenes, libro 1, de Claude Debussy, tocado con onírico refinamiento.
Audacia radical
En la segunda parte de este concierto del Klavier-Festival Ruhr, organizado por la Fundación del Festival de piano del Ruhr y, en la presente ocasión, por la Fundación Jäckstädt de Wuppertal para la promoción de las artes, la ciencia y la cultura, se interpretó la Novena Sinfonía en mi menor de Antonín Dvořák con una audacia radical que mantuvo al público extasiado desde el principio al fin.
La dirección de Kent Nagano fue notablemente enérgica y vibrante, evocando de forma sorprendente legendarias interpretaciones llevadas en su momento al disco; esta, al frente de la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin bien podría ser grabada con las más modernas técnicas disponibles hoy para que el oyente pueda apreciar sus maravillosas líneas orquestales.
Historia
Estrenada hace 133 años por la Orquesta Filarmónica de Nueva York dirigida por Anton Seidl en el Carnegie Hall esta Sinfonía nº 9 de Antonín Dvořák tuvo un éxito arrollador. El propio compositor escribiría poco más tarde:
''Los periódicos dicen que ningún compositor ha tenido jamás semejante triunfo. (…) El público aplaudió tanto que tuve que agradecerles desde el palco como un rey, al estilo de Mascagni en Viena''.
Jeannette Thurber, viuda de un acaudalado comerciante y cofundadora del Conservatorio Nacional de Música de Estados Unidos de América, había nombrado a Dvořák, ya reconocido internacionalmente como compositor, director del instituto. De 1892 a 1895, Dvořák dirigió el conservatorio hasta su regreso a Europa.
El estreno europeo de la sinfonía tuvo lugar el 20 de julio de 1894 en Carlsbad, con un éxito similar. La estancia de tres años de Dvořák en el Nuevo Mundo lo inspiró a crear esta obra. En ella, combinó elementos de la música nativa americana y africana con ritmos, armonías, contrapunto y sonoridades orquestales modernas. Fue la última sinfonía que compuso Dvořák y se convirtió en el mayor éxito de su carrera.
Maderas y metales
La orquesta desplegó una energía desbordante, marcada por cambios de rubato drásticos y un tempo significativamente rápido. Nagano despojó a la obra de cualquier sentimentalismo romántico, imponiendo un ritmo ágil, vigoroso e implacablemente veloz. Las cuerdas redujeron al mínimo el vibrato, priorizando una claridad de articulación electrizante, mientras que los instrumentos de viento-madera y metal tocaron con una precisión vivaz y llena de energía.
La interpretación fluyó con fuerza desde el tenso Adagio del primer movimiento hasta el desarrollo expansivo de los temas principales. El famoso Largo se desarrolló con un ritmo fluido y dinámico, evitando la nostalgia, mientras que el Scherzo - Molto vivace rebosaba de energía pura.
Volcán
En el movimiento final, el maestro Kent Nagano ajustó magistralmente la arquitectura sonora, reordenando en ocasiones el equilibrio entre las secciones de metales y cuerdas para ofrecer una experiencia acústica completamente nueva. A lo largo de estos 40 minutos, el millar de espectadores presente quedó con la impresión recurrente de estar escuchando un volcán mahleriano o bruckeriano en plena erupción, revelando verdaderamente el territorio inexplorado por el que Dvořák transitaba en su sonido ''Desde el Nuevo Mundo''.
Eufóricas aclamaciones del público puesto otra vez de pie cerraron esta velada, que la Deutsches Symphonie-Orchester dirigida por Kent Nagano agradeció y antes de despedirse regalaron un bis con la Danza húngara nº 5 en sol menor WoO 1 de Johannes Brahms. Fue verdaderamente un hermoso concierto que dejó visiblemente felices a todos los asistentes.
El próximo director titular de la Deutsches Symphonie-Orchester Berlin será Kazuki Yamada, quien asumirá oficialmente el próximo domingo 4 de octubre de 2026 a las 20 horas (del centro de Europa) con un concierto sinfónico que tendrá lugar en la Filarmónica de Berlín con obras de Ives (The Unanswered Question), Grieg (Concierto para piano en la menor, con la solista Alice Sara Ott), Clyne (Woman of the Mountain, estreno en Alemania), Debussy (La mer), y en el que pronunciará también un discurso la destacada economista política Dra Maja Göpel, profesora honoraria en la Universidad Leuphana de Lüneburgo, investigadora en procesos de transformación, experta en sostenibilidad, especialista en ciencias sociales, centrada en el pensamiento transdisciplinar, y en comunicación científica.
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