Un concierto muy largo para los parámetros actuales, y eso está bien. Lo que no está tan bien, quizás, es el orden de los autores. Debussy y Rossini son totalmente ajenos para pasar del primero al segundo enmarcados a su vez por el Mozart inicial y el Strauss final de la primera parte. En la segunda, las canciones de Verdi son agradables, alguna notable, pero no será por ellas que este gigante de la lírica perdura, y menos si debe sufrir la comparación con dos maestros del lied como Schumann y, sobre todo, Schubert (que, a su vez, nunca habría logrado el lugar que ocupa en la música si fuera por sus intentos teatrales).
Eva Mei es una excelente soprano lírico-ligera italiana que está madurando su centro y grave. Ha hecho su carrera seriamente y con responsabilidad, aunque eso no ha bastado para colocarla internacionalmente en el nivel que…
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