Con una competencia feroz, discográfica y sobre los escenarios, para una voz relativamente abundante como la de soprano de coloratura es complicado ofrecer un producto original. Por otra parte, la originalidad a toda costa tampoco es un valor en sí mismo, como confirmaba hace poco el desconcertante debut en solitario de Nadine Sierra, There’s a place for us, también en Deutsche Grammophon. Afortunadamente no es el caso del segundo recital de Julie Fuchs para el sello amarillo, que sin embargo tiene una falta difícilmente justificable: no se incluyen las letras de las arias, a pesar de que hay tres primicias y piezas de indudable rareza.
A primera vista el programa elaborado no tiene un hilo conductor, hay que entrar en las notas para comprender que lo que une a todas las protagonistas es el hecho de ser huérfanas, condición habitual de…
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