Vaya por delante que era la primera vez que entraba en un recinto que, aunque reconstruido y reformado, tiene para mí el atractivo mítico de las retransmisiones que en los años 50 y 60 del pasado siglo llegaban a Buenos Aires (recuerdo en especial los conciertos dirigidos por Mario Rossi) gracias a los buenos oficios de la RAI italiana, que por entonces tenía orquesta no sólo en Turín, sino en Roma, Milán y Nápoles. Antes que sacar conclusiones pesimistas pongamos el acento en que aún tenemos esta sede que lleva el nombre de Toscanini, muy cerca del Teatro Regio, enfrente del Teatro Stabile y no demasiado lejos del Teatro Carignano y del Conservatorio Verdi. Turín tiene otros encantos e instituciones importantes, pero estos -aunque el Regio pase por un mal momento gracias a la política- no son nada desdeñables.
En la larga e interesante…
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