Hay óperas del gran repertorio que parecen simples de poner en escena cuando en realidad son verdaderos mecanismos de relojería en los que si algo falla el espectáculo se convierte en mediocre rápidamente. A Don Pasquale de Gaetano Donizetti le cabe en algún punto la injusta sentencia de su simplicidad. La obra concebida, sin ninguna duda, con altas dosis de humor necesita una labor teatral de primer orden para no resultar tediosa, envejecida o de poca comicidad; a la par se debe contar con cuatro solistas de primerísima magnitud. Ninguno de los dos supuestos se dieron en esta nueva puesta en escena ofrecida por el Teatro Colón del Don Pasquale de Donizetti.
La Orquesta Estable bajo la conducción de Srba Dinić fue segura y ajustada, con la necesaria brillantez en los momentos que lo requieren.
Comentarios