Aunque Múnich no es una capital histórica del ballet como San Petersburgo, Milán, París, Moscú o Copenhague, la danza clásica tiene en la capital de Baviera un pasado de más de tres siglos. Tampoco es un emporio de la danza como Londres o Nueva York. Y sin embargo, por poner un ejemplo, en Múnich personalidades como Lucile Grahn y John Cranko fueron directores de ballet. En esta ciudad la danza clásica ha conocido unos cuantos auges prometedores, que luego no han fructificado, pero que han dejado un poso de tradición sobre el que una y otra vez se vuelve a empezar.
En Rusia, o al menos en San Petersburgo, La bayadera es (o era), según se dice, una pieza muy especial dentro del repertorio de ballet, al menos para los "iniciados". Al parecer, esta obra goza (o gozaba) en aquel país de un status especial. No es (o era) pieza del repertorio…
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