Discos

Ucrania

Liberté

Juan Carlos Tellechea
Liberté, Anna Fedorova, Ravel, Gershwin, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Pablo González
CD Liberté, Anna Fedorova, Ravel, Gershwin, Tailleferre, Skoryk, Orquesta Sinfónica de Castilla y León, Pablo González (label Channel Classics/Outhere Music France). Maurice Ravel, Piano Concerto in G Major, M. 83: 1 I. Allegramente 08:59. 2. II. Adagio assai 08:37. 3. III. Presto 04:07. Germaine Tailleferre: 4. Pas trop vite 01:29. 5. Valse lente 02:01. 6. Impromptu 02:32. Andrew Blickenderfer: 7. Time Peace 02:42. Myroslav Skoryk, Partita No. 5: No. 2, 8. Valse 04:20. Anna Fedorova (*1990): 9. Improvisation on a Theme of Barbara 'Pierre' 03:10. Georges Moustaki: 10. Ma Liberté (Arr. for Piano by Borys Fedorov) 03:16. George Gershwin, 3 Preludes: No. 1, 11 Allegro ben ritmato e deciso 01:34. No. 2, 12. Andante con moto e poco rubato 03:16. 13. No. 3, Allegro ben ritmato e deciso 01:25. George Gershwin, 14. Rhapsody in Blue 18:44. Total time: 01:06:12. Recording date & location: February 2025, Centro Cultural Miguel Delibes, Valladolid (Spain) / works with orchestra; April 2025, Banana Bread Studios, Herwijnen (Netherlands) / solo works. Producer, recording engineer, editing, mastering Jared Sacks. P & C Channel Classics Records / Outhere Music France.
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El prodigioso pianismo de la compositora y solista Anna Fedorova es el protagonista de este gratificante álbum, titulado Liberté, grabado por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León bajo la firme dirección de Pablo González (sello Channel Classics / Outhere Music France).

En un mundo dividido y enfrentado como el actual, la nueva grabación de Fedorova tiende un puente de claves y sonidos a través del Atlántico. Ella teje un audaz diálogo entre la elegancia francesa y el swing estadounidense: un homenaje a los compositores que ignoran los géneros como si fueran vallas y dejan que la libertad respire como melodía.

Ucrania

Nacida en Kiev en 1990, Fedorova no es una recién llegada: su carrera despegó de niña, su Concierto n.º 2 de Rachmaninoff en directo acumuló 35 millones de visualizaciones en YouTube y ha compartido escenario con maestros como Alfred Brendel y Sir András Schiff. Hoy, tras ganar premios desde Verbier hasta Lyon, ella y su marido fundaron la Academia de Música Davidsbündler en La Haya para apoyar a los refugiados ucranianos.

En este disco compacto y bajo la égida de Pablo González, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, la compositora y pianista baila al son de Maurice Ravel y George Gershwin, enmarcada por joyas como las miniaturas de Germaine Tailleferre o el melancólico vals de Myroslav Skoryk. Es como si Fedorova gritara: ¡Libertad! Su llamamiento no solo suena, sino que vibra en el oyente.

Ravel

El inicio del Concierto para piano en sol mayor de Ravel impacta como un sorbo de champán: directo, brillante, cada detalle es tan íntimo que se pueden sentir las perlas del arpa en la piel. Fedorova frasea libremente, respirando con la orquesta, su toque es suave como la seda, pero con honda esencia. La orquesta, vivaz y relajada, sigue la batuta alerta de González, que armoniza espléndidamente con la solista. El primer movimiento estalla en un espectáculo de fuegos artificiales con elementos de jazz que Ravel trajo de Nueva York en 1931. Se puede percibir la libertad: no rígida, sino palpitante, como si el concierto fuera improvisado en una jam session.

Luego llega el Adagio assai, un tesoro que se despliega con una libertad desenfrenada. Fedorova teje la magia no con una dulzura empalagosa, sino con una belleza pura: un blues lento que se mete bajo la piel, con una línea de bajo que se teje como un lejano toque de trompeta. Es como si el tiempo se detuviera y el escucha sintiera a Ravel besando las notas. El final, Presto, se mueve virtuosamente, con una alegría contagiosa en el toque: Fedorova persigue las notas, suenan los tambores, y de repente la música clásica deja de ser una reliquia para convertirse en una fiesta. González, quien aporta temperamento español con la OSCyL, crea contrastes que rebosan de energía: una obra maestra que celebra el amor transatlántico de Ravel.

Joyas

Entre medias, el álbum inhala aliviado con piezas solistas que actúan como interludios brillantes. Tres miniaturas de Germaine Tailleferre. Nacida cerca de París en 1892 como Marcelle Taillefesse, desafió a su padre, que quería desheredarla, y cambió su nombre a Tailleferre. Única mujer en el grupo vanguardista de Jean Cocteau junto a Francis Poulenc y Darius Milhaud, estudió en el Conservatorio, ganó premios como pianista y compositora, se casó infelizmente.

Pero aun así compuso 178 obras: ballets, conciertos, bandas sonoras, a menudo con bitonalidad y swing de cabaret. Su estilo suena como el de una Marie Laurencin para el oído, delicada pero mordaz. Fedorova hace que Pas Trop Vite brille como un momento de bistró parisino, ágil y provocador; Valse Lente se balancea lánguidamente, con un toque de lo prohibido; Impromptu brilla y pulsa como si estuviera siendo creada ahora mismo: viva, luminosa; Tailleferre parece salir de las sombras y guiñar un ojo al oyente.

Time Peace de Andrew Blickenderfer se perfila como la siguiente joya: ligera, pero profunda, sabia y ambigua. Blickenderfer, el bajista y multiinstrumentista estadounidense, graduado de Juilliard y profesor de música, que ha creado más de 60 piezas con su trío, entrelaza el minimalismo con el jazz: una meditación sobre el tiempo que respira apaciblemente, pero que plantea cuestiones serias. Fedorova la interpreta con matices multifacéticos, como si estuviera deteniendo el reloj: un toque de Philip Glass, impregnado del optimismo estadounidense que bulle bajo la superficie.

Hermosura

Con el "Valse" de Myroslav Skoryk, de la Partita n.º 5, una danza ligera y melancólica que anhela elevarse, llegan saludos desde Ucrania, pero duda hasta que finalmente se libera. Skoryk, nacido en Lviv en 1938, escapó de la deportación a Siberia de niño gracias a la muerte de Stalin, estudió con Kabalevsky en Moscú y se convirtió en pionero del jazz ucraniano: su banda sonora para Sombras de los Ancestros Olvidados de Paradjanov fusiona el folclore hutsul con el rock, y completó obras inacabadas de Lysenko. Héroe de Ucrania y miembro de la Academia, falleció en 2020. Su vals, interpretado con gran dinamismo por Fedorova, transmite la nostalgia de un pueblo que baila para no caer.

La propia Improvisación sobre un tema de Barbara 'Pierre' de Anna Fedorova fluye entonces con ligereza: un homenaje que suena lúdico, como si se estuviera lamentando junto a la chimenea, simplemente hermoso y sin pretensiones.

Susurro

Ma Liberté de Georges Moustaki, arreglada para piano por Borys Fedorov, el padre de Fedorova, envuelve el alma en melancolía. Moustaki, el trovador egipcio-griego-francés (nacido Giuseppe Mustacchi) en Alejandría, cantó sobre el exilio y la añoranza, escribió éxitos como Le Métèque y se convirtió en el protegido de Pierre Brassens. Su Ma Liberté, una canción de 1970, es una carta de amor a la independencia:

Te he atesorado durante mucho tiempo como una perla rara.

Fedorova la explora con delicadeza, llena de interrogantes, hasta que el tema principal se entrelaza como una suave bufanda: un concierto para el alma que no grita libertad, sino que la susurra.

Cautivadora

El contraste explota con los Tres preludios de Gershwin: Fedorova toma ahora un pulso firme, rítmicamente preciso, jazzístico y fresco. El primer Allegro ben ritmato e deciso pisa fuerte con un aire de blues, el Andante con moto e poco rubato flota con intimidad, el tercero vuelve a la carga: el auténtico Gershwin, como si hubiera salido del Cotton Club.

Lo más destacado: Rhapsody in Blue, la obra infaltable de Gershwin de 1924, comienza con un clarinete ligeramente grasiento que despierta la expectación. La orquesta se mueve con devota libertad, Fedorova desata una interpretación cautivadora y contrastante, desde pasajes vibrantes hasta momentos introspectivos de blues.

Grabación

La joven rebelde al piano, demuestra que el jazz y la libertad no están separados, sino que son uno solo. Y en tiempos de lucha en Ucrania, esto suena a promesa: la música siempre triunfa. Quienes lo escuchen no solo se divertirán, sino que se conmoverán y revitalizarán. González la dirige como un acto de éxtasis, no como una pieza de museo, y el escucha percibe que aquí, el refinamiento francés y el pulso estadounidense se funden en algo nuevo.

Channel Classics ha capturado esto exquisitamente con el ingeniero de sonido Jared Sacks; la dinámica respira, los matices danzan, la orquesta está viva. Liberté no es un álbum, es una llamada a bailar, respirar y romper barreras.

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