Alemania

Variations on Buenos Aires

Juan Carlos Tellechea
Variations on Buenos Aires
Variations on Buenos Aires © 2026 by Angela van den Hoogen
Essen, domingo, 7 de junio de 2026.
Auditorio al aire libre de la Muestra de Jardinería de Renania del Norte-Westfalia en Neuss a orillas del Rin. Concierto “Variations on Buenos Aires”. Astor Piazzolla, Tres minutos con la realidad. Tangazo. Variations on Buenos Aires (arr. Christian Gerber), Adiós Nonino, La Camorra I, Homenaje a Córdoba, Silfo y Ondina. Bises: Astor Piazzolla: Silfo y Ondina, primer movimiento: Soledad; Escualo. Deutsche Kammerakademie Neuss. Directora Isabelle van Keulen. Isabelle van Keulen Ensemble: Isabelle van Keulen (violín), Ulrike Payer (piano), Christian Gerber (bandoneón), Rüdiger Ludwig (contrabajo). 100% del aforo.
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Astor Piazzolla puede considerarse muy satisfecho con su obra; se ha universalizado: los jóvenes (de edad y de espíritu), tanto de su época como los de hoy, lo han apoyado y lo apoyarán siempre, adoran su música y la siguen tocando en todo el mundo.

Esta tarde en el auditorio al aire libre de la amplia y preciosa Muestra de Jardinería de Renania del Norte-Westfalia 2026 (sobre un predio con una superficie equivalente a 50 campos de fútbol), la multitud aclamó el concierto titulado Variations on Buenos Aires, con obras de Piazzolla y Johann Sebastian Bach, interpretadas por dos formaciones, la Deutsche Kammerakademie Neuss y el Isabelle van Keulen Ensemble.

Elegancia

El conjunto de Isabelle van Keulen, fundado en 2011 y especializado en el tango nuevo de Piazzolla, está liderado por ella al violín, e integrado por Ulrike Payer (piano), Christian Gerber (bandoneón y arreglos) y Rüdiger Ludwig (contrabajo).

La Deutsche Kammerakademie Neuss, de la que van Keulen es directora artística, subió al escenario con 20 músicos de las diferentes secciones de cuerda. El proyecto le llega muy al corazón a la directora y violinista (también violista); gracias a esta inusual combinación, la música de Astor Piazzolla suena de forma novedosa, personalísima y elegante.

El influjo de Alfredo Marcucci

El bandoneón de Christian Gerber, un histórico Alfred Arnold (AA) de entre 1908 y 1912, heredado de uno de los grandes maestros del tango, cofundador y codirector de una famosa orquesta, paseó ya por casi todo el mundo en numerosas giras artísticas. El instrumento, perfectamente cuidado y afinado hasta hoy por uno de los mejores lutiers de Alemania, tiene un sonido mágico, melancólico, profundamente expresivo y con un timbre ''sucio'' y aterciopelado que define la identidad sonora del tango.

Otro gran maestro, Alfredo Marcucci, colaboró mucho con Christian Gerber y fue docente además de la destacada pianista Ulrike Payer, quien hasta 1998 se dedicaba principalmente a la música clásica. El toque de Payer, su carácter, intensidad y fraseo, sin ser en absoluto una imitación, despierta de inmediato evocaciones de los más destacados pianistas de las grandes orquestas de tango porteñas (desde Carlos Di Sarli  y  Orlando Goñi  hasta  Carlos Figari).

Los profundos conocimientos sobre el tango, que Gerber y Payer le deben a Marcucci, catalizaron su comprensión y pasión por el género que aportan a este prestigioso conjunto de Isabelle van Keulen para elevar las interpretaciones de Piazzolla al más alto nivel.

Programa

El recital comenzó (puntualmente) con Tres Minutos con la Realidad, la célebre composición del repertorio tardío de Piazzolla (fusión de tango tradicional con elementos de jazz y música clásica) de ritmo frenético, oscura energía e intensa carga pasional, que inician las cuerdas para entablar un vívido diálogo (que parece improvisado) con el referido cuarteto (y un importante apoyo en todo momento del contrabajista Rüdiger Ludwig).

Le siguió Tangazo, subtitulado Variaciones sobre Buenos Aires (1969), que da nombre a este recital y a un álbum grabado bajo el sello Berlin Classics, con arreglos de Christian Gerber, un hito en el movimiento del Nuevo Tango de Piazzolla que fusiona los ritmos tradicionales de la música típica rioplatense con estructuras sinfónicas clásicas y técnicas de orquestación vanguardistas. La pieza captura una atmósfera onírica, sensual y profundamente melancólica.

Enorme sensibilidad

En tercer término, la orquesta de la Deutsche Kammerakademie Neuss y el Isabell van Keulen Ensemble ofrecieron Adiós Nonino, sin duda, la obra maestra más famosa y emotiva de Piazzolla, quien compuso este réquiem en octubre de 1959 para superar espiritualmente la repentina muerte de su padre, Vicente “Nonino” Piazzolla.

La pieza fusiona la música tradicional de tango con elementos de jazz y música clásica y se basa rítmicamente en un tango anterior llamado Nonino, que Piazzolla ya había compuesto en París en 1954 (dedicado a su progenitor). Sin embargo, lo amplió con contrastes dramáticos que reflejan la lucha interior del duelo. La introducción comenzó con un solo de piano trepidante, disonante y muy expresivo, con acentos agudos y agresivos (de “bronca” contenida).

La melodía extremadamente melancólica y lírica del tema principal fue interpretada con enorme sentimiento primero por el piano, un pilar fundamental en la orquesta, a modo de preludio, seguido por el llanto del bandoneón y después el sollozo del primer violín, acompañados luego por las cuerdas.

En Europa, la obra adquirió una importancia histórica adicional en el año 2002. En la boda real del príncipe heredero de los Países Bajos, Willem-Alexander y Máxima Zorreguieta, en Ámsterdam, la pieza se interpretó a petición de la novia. Las lágrimas de la actual reina Máxima durante la interpretación de este tango conmovieron en aquel momento a una audiencia de millones de personas en todo el mundo.

Bach

La primera parte de la velada concluyó con el Concierto para dos violines y orquesta en re menor, BWV 1043, una de las obras más conocidas y apreciadas de Johann Sebastian Bach, aquí en la interacción expresiva y contrapuntística del violín y del bandoneón solistas. ¿Por qué Bach?, se pregunta retóricamente la directora Isabelle van Keulen, dirigiéndose al público:

Porque Bach es indestructible, su música es perfectamente interpretable con nuestros instrumentos, y porque Piazzolla también amaba a Bach.

El primero (Vivace) de los tres movimientos, enérgico, comenzó con un estilo fugal. El Largo ma non tanto sonó íntimo y cantabile. El Allegro (tal vez el más popular de la obra) fue un final virtuoso y apremiante en el que los solistas se persiguieron con entradas temáticas consecutivas y muy rápidas.

En este histórico bandoneón Alfred Arnold de Christian Gerber los bajos tienen una resonancia profunda y con mucho cuerpo y las notas altas no son estridentes, adaptándose muy bien para la interpretación de esta obra, una de las más bellas de Bach.

Dicho esto al margen, el bandoneón es además un alumno adelantado del órgano; se lo utilizaba en las iglesias alemanas más modestas del Bajo Rin y de la cuenca del Ruhr que no podían permitirse aquel monumental instrumento. Hasta la década de 1980 existía por estos lares una orquesta folclórica de bandoneones integrada por trabajadores de las minas de carbón del Ruhr.

Todo Piazzolla

La segunda parte de la velada estuvo íntegramente consagrada a Astor Piazzolla. Inicialmente con La Camorra I, primer movimiento de una suite en tres partes para conjunto de tango inspirada en la organización criminal napolitana homónima. La pieza fusiona la energía cruda del tango tradicional con elementos del jazz moderno y la música de cámara clásica. En la típica contradicción que refleja el tango nuevo, la composición alterna pasajes agresivos y rítmicamente intrincados, que recuerdan la violencia y el dinamismo del mundo del crimen, con solos melancólicos y líricos.

La segunda pieza fue Homenaje a Córdoba (arreglos de Christian Gerber), una destacada composición instrumental de Piazzolla que forma parte de su repertorio de Tango Nuevo y fue grabada originalmente junto a su célebre agrupación Conjunto 9 a comienzos de la década de 1970. En la obra, que rinde honores a la provincia argentina de Córdoba (“La docta”), se fusiona sin arrebatos el tango tradicional con elementos de música clásica y jazz, característicos de la vanguardia piazzolliana, con una destacada intervención del bandoneón y de las cuerdas.

Profundidad

Silfo y Ondina (Espíritu del aire y ninfa del agua), la famosa suite de tango y modelo paradigmático del Tango Nuevo de Piazzolla fue, según relata la directora Isabelle van Keulen a la platea, la primera composición que tocó Ulrike Payer al piano cuando entró en contacto con el maestro Alfred Marcucci y este la introdujo en la pasión por el tango.

En el primer movimiento, Soledad (repetido a los bises), muy melancólico y solemne, casi sacro, el piano y el bandoneón se apoyan mutuamente. La interpretación de la pianista es equilibrada y precisa, entre la fidelidad clásica a la obra y la profundidad emocional típica del género.

La infinitud del campo

Soledad, al estilo de una milonga campera, se nutre de un estado de ánimo profundo y nostálgico. El teclado del Steinway D bajo las manos de Ulrike Payer, asume a menudo el anclaje rítmico y armónico sobre el que se despliegan los brillantes solos del violín de Isabelle van Keulen o del bandoneón AA de Christian Gerber.

Gracias a su sólida formación clásica Payer interpreta la pieza con riqueza tímbrica, rompe los patrones a menudo percusivos del tango, confiere a los pasajes líricos un toque transparente, casi impresionista, que hace palpable la soledad (en las infinitas llanuras de la Pampa). La pianista actúa aquí con extrema flexibilidad dentro del conjunto para reflejar la típica y profundamente emotiva inquietud de la música de Piazzolla.

Rigor clásico

Además de las melancólicas líneas melódicas, Ulrike Payer interpretó con precisión y fuerza los acentos marcados y las síncopas rítmicas típicas del tango nuevo en el registro grave del piano que dejaron sin aliento a los espectadores hasta que por fin prorrumpieron en efusivos aplausos sin esperar a los demás movimientos de la obra, Fugata y Tangata.

Fugata es un movimiento complejo y contrapuntístico, fuertemente inspirado en Johann Sebastian Bach; el final (Tangata) es rítmico, enérgico y muy expresivo. El Isabelle van Keulen Ensemble los interpreta con una mezcla de gran precisión que combina el rigor clásico, un impulso enérgico y una profunda intensidad emocional.

Brillo

El cuarteto fusiona además su característico sonido de tango nuevo con los exuberantes matices de las cuerdas de la Deutsche Kammerakademie Neuss. En Fugata (el impulso barroco) el conjunto rompe casi por completo las estructuras clásicas del tango. Toca la compleja fuga imitativa como una sucesión ágil y rítmicamente nítida, que recuerda mucho al empuje de la música de Bach. El impulso danzante del tango pasa aquí a un segundo plano en favor de un movimiento contrapuntístico hacia adelante.

En Tangata (el final dramático), el conjunto trabaja aquí con contrastes extremos. Pasajes melódicos tranquilos, casi estáticos y profundamente conmovedores se alternan con estallidos repentinos y potentes. La interpretación se alimenta del equilibrio entre el delicado brillo de las cuerdas y la admisión consciente de lo amenazante y lo sombrío que es inherente a la música de Piazzolla. 

Allegro Tangabile

El conjunto domina las piezas con una interacción perfectamente equilibrada entre sus instrumentos principales. El violín de Isabelle van Keulen lidera con expresividad lírica, pero no rehuye en absoluto los trazos de arco percusivos y ásperos (verbigracia, “la chicharra”). El bandoneón de Christian Gerber aporta las bases emocional y rítmica del tango. El piano de Ulrike Payer y el contrabajo de Rüdiger Ludwig se encargan de la precisión rítmica, los acentos sincopados y la profundidad armónica.

Las ovaciones y aclamaciones fueron incontenibles y la orquesta así como el conjunto tuvieron que entregar dos bises para agradecer y contentar de algún modo al público. Además de la impresionante Soledad, tocaron Allegro Tangabile, pieza instrumental y elemento central de la ópera-tango María de Buenos Aires, con música de Piazzolla y libreto del poeta Horacio Ferrer, caracterizada por sus ritmos sincopados y trepidantes, pasajes virtuosos y cambios repentinos de dinámica. 

La interpretación de los cuatro músicos, con una compenetración perfecta (como un engranaje) entre ellos desató más aplausos y exclamaciones de aprobación al cierre de este inolvidable concierto en la Muestra de Jardinería de Neuss 2026.

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