La presentación del concierto, en el pequeño comentario anónimo -que no en las notas al programa- del folleto que acompañaba a este concierto, insistía en la comparación entre Elgar y Webern -"tan diferentes son sus lenguajes"- a pesar de que las dos obras que iban a sonar estaban separadas por sólo diez años.
Las notas al programa ya no hablaban de esto, y recogían incluso alguna de las críticas que se hicieron al estreno británico de la Passacaglia de Webern, precisamente en los Proms, en 1931: "Música extraña, pero no demasiado extraña". Porque realmente el opus 1 de Webern, y aunque este ya fuera alumno de Schoenberg, es una música posrromántica no tan lejana a la de Elgar. Lo que hay es una evidente diferencia de caracteres: Webern ya desde sus primeros momentos era partidario del 'menos es más', mientras Elgar se contenía mucho…
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